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<channel><title><![CDATA[BLOG DE TEOLOGIA - Leonardo Boff]]></title><link><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff]]></link><description><![CDATA[Leonardo Boff]]></description><pubDate>Mon, 16 Feb 2026 23:57:21 -0400</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[Covid-19 nos hace descubrir espíritu en el cosmos, en el ser humano y en Dios]]></title><link><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/covid-19-nos-hace-descubrir-espiritu-en-el-cosmos-en-el-ser-humano-y-en-dios]]></link><comments><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/covid-19-nos-hace-descubrir-espiritu-en-el-cosmos-en-el-ser-humano-y-en-dios#comments]]></comments><pubDate>Fri, 28 Aug 2020 04:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.teologos.info/leonardo-boff/covid-19-nos-hace-descubrir-espiritu-en-el-cosmos-en-el-ser-humano-y-en-dios</guid><description><![CDATA[Vivimos en una &eacute;poca particularmente an&eacute;mica de esp&iacute;ritu. La falta de pol&iacute;ticas gubernamentales por parte del actual Presidente de Brasil para atacar la Covid-19, muestra algo m&aacute;s que falta de empat&iacute;a y de solidaridad con los m&aacute;s de cien mil muertos causados ya en el pa&iacute;s. Muestra &ndash;lo que es m&aacute;s grave&ndash; falta de esp&iacute;ritu. Parece que el Presidente vive a&uacute;n en el estadio pre-humano de los primates. No cuida ni  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph">Vivimos en una &eacute;poca particularmente an&eacute;mica de esp&iacute;ritu. La falta de pol&iacute;ticas gubernamentales por parte del actual Presidente de Brasil para atacar la Covid-19, muestra algo m&aacute;s que falta de empat&iacute;a y de solidaridad con los m&aacute;s de cien mil muertos causados ya en el pa&iacute;s. Muestra &ndash;lo que es m&aacute;s grave&ndash; falta de esp&iacute;ritu. Parece que el Presidente vive a&uacute;n en el estadio pre-humano de los primates. No cuida ni ama la vida, la vida de su pueblo.<br /><span></span>Hay que a&ntilde;adir, adem&aacute;s, que la cultura del capital, que se basa en el consumo, ahog&oacute; el esp&iacute;ritu en la materialidad opaca. Y sin esp&iacute;ritu perdemos lo que hay de mejor en nosotros: la comunicaci&oacute;n libre, la cooperaci&oacute;n solidaria, la compasi&oacute;n amorosa, el amor sensible y la sensibilidad cordial por el otro lado de todas las cosas, de donde nos vienen mensajes de belleza, de grandeza, de admiraci&oacute;n, de respeto, de veneraci&oacute;n y de trascendencia.&nbsp;<br /><span></span>En una de las m&aacute;s importantes fiestas de la tradici&oacute;n cristiana, Pentecost&eacute;s, los cristianos celebran la irrupci&oacute;n del Esp&iacute;ritu sobre los atemorizados seguidores de Jes&uacute;s. Los transform&oacute; en valientes mensajeros de su mensaje liberador, alcanz&aacute;ndonos hasta el d&iacute;a de hoy. En este momento tr&aacute;gico en que se ahoga el esp&iacute;ritu, que es lo mismo que el asesinato de la vida, abandonada a causa de un virus, que el actual Presidente negacionista considera como una simple gripe, cabe una reflexi&oacute;n sobre el esp&iacute;ritu con min&uacute;scula, y el Esp&iacute;ritu con may&uacute;scula.&nbsp;<br /><span></span><br /><strong>El esp&iacute;ritu: primero en el Universo, despu&eacute;s en nosotros</strong><br /><span></span>Somos singularmente portadores de gran energ&iacute;a. Es el esp&iacute;ritu en nosotros. El esp&iacute;ritu, en la perspectiva de la nueva cosmolog&iacute;a (la ciencia que estudia el surgimiento del universo, su expansi&oacute;n y evoluci&oacute;n, hacia d&oacute;nde se dirige, cu&aacute;l es su sentido y cu&aacute;l nuestro lugar dentro de este proceso), es tan ancestral como el cosmos. Esp&iacute;ritu es la capacidad que los seres tienen &ndash;incluso los m&aacute;s originarios, como los hadrones, los topquarks, los protones y los &aacute;tomos&ndash; de relacionarse, intercambiar informaciones y de crear redes de inter-retro-conexiones, responsables de la unidad compleja del todo. Es propio del esp&iacute;ritu crear unidades cada vez m&aacute;s altas y elegantes.&nbsp;<br /><span></span>El esp&iacute;ritu, en primer lugar est&aacute; en el mundo; s&oacute;lo despu&eacute;s est&aacute; en nosotros. Entre el esp&iacute;ritu de un &aacute;rbol y el nuestro, la diferencia no es de principio. Ambos son portadores de esp&iacute;ritu. La diferencia radica en el modo de realizaci&oacute;n. En nosotros, los seres humanos, el esp&iacute;ritu aparece como autoconciencia y libertad. En el &aacute;rbol, por su vitalidad y relaciones con el suelo, con los rayos solares, las energ&iacute;as de la Tierra y del cosmos, &eacute;l se siente, se relaciona, se nutre y nutre la propia naturaleza, captando CO2 y d&aacute;ndonos ox&iacute;geno, sin el cual no podemos vivir.&nbsp;<br /><span></span>El esp&iacute;ritu humano es ese momento de la conciencia en que ella se siente parte de un todo mayor, capta la totalidad y la unidad y se da cuenta de que un hilo une y re&uacute;ne todas las cosas, haciendo que sean un cosmos y no un caos. Por relacionarse con el Todo, el esp&iacute;ritu en nosotros nos hace ser un proyecto infinito, una apertura total a los dem&aacute;s, al mundo y a Dios.&nbsp;<br /><span></span>La vida, la conciencia y el esp&iacute;ritu pertenecen por lo tanto al cuadro general de las cosas, al universo, m&aacute;s concretamente a nuestra galaxia, la V&iacute;a L&aacute;ctea, al sistema solar y al planeta Tierra, el lugar donde vivimos. Para que surgieran fue necesario un ajuste refinad&iacute;simo de todos los elementos, especialmente de las llamadas constantes de la naturaleza (la velocidad de la luz, las cuatro energ&iacute;as fundamentales, la carga del electr&oacute;n, la radiaci&oacute;n at&oacute;mica, la curvatura del espacio-tiempo, entre otras). De no haber sido as&iacute;, no estar&iacute;amos aqu&iacute; escribiendo/leyendo sobre esto.&nbsp;<br /><span></span>Refiero s&oacute;lo un dato tomado del cl&aacute;sico libro del astrof&iacute;sico y matem&aacute;tico Stephen Hawking,&nbsp;<em>Una Breve Historia del Tiempo</em>&nbsp;(2005): &laquo;Si la carga el&eacute;ctrica del electr&oacute;n hubiera sido ligeramente diferente, habr&iacute;a roto el equilibrio de la fuerza gravitatoria y electromagn&eacute;tica de las estrellas, y, o habr&iacute;an sido incapaces de quemar el hidr&oacute;geno y el helio, o habr&iacute;an explotado. De una u otra forma la Vida no habr&iacute;a podido existir&raquo; (p. 117). La Vida pertenece al cuadro general de todas las cosas y es vida pose&iacute;da por el esp&iacute;ritu.&nbsp;<br /><span></span><br /><strong>El principio antr&oacute;pico d&eacute;bil y fuerte</strong><br /><span></span>Para facilitar la comprensi&oacute;n de esta refinada combinaci&oacute;n de factores, se acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &laquo;principio antr&oacute;pico&raquo; (que tiene que ver con el ser humano, anthopos). Por &eacute;l se trata de responder a esta pregunta que se plantea naturalmente: &iquest;por qu&eacute; las cosas son como son? La respuesta s&oacute;lo puede ser: porque si hubieran sido diferentes, nosotros no estar&iacute;amos aqu&iacute;. Respondiendo as&iacute;, &iquest;no caer&iacute;amos en el famoso antropocentrismo que afirma que todas las cosas s&oacute;lo tienen sentido cuando se ordenan al ser humano, considerado el centro de todo, el rey y la reina del universo?&nbsp;<br /><span></span>Existe ese riesgo. Por eso los cosm&oacute;logos distinguen el principio antr&oacute;pico&nbsp;<em>fuerte</em>&nbsp;y el&nbsp;<em>d&eacute;bil</em>. El&nbsp;<em>fuerte</em>&nbsp;dice: las condiciones iniciales y las constantes cosmol&oacute;gicas se organizaron de tal manera que, en un momento dado de la evoluci&oacute;n, la vida y la inteligencia&nbsp;<em>deb&iacute;an</em>&nbsp;surgir necesariamente. Esta comprensi&oacute;n favorecer&iacute;a la centralidad del ser humano. El principio antr&oacute;pico&nbsp;<em>d&eacute;bil</em>es m&aacute;s cauteloso y afirma: las precondiciones iniciales y cosmol&oacute;gicas fueron articuladas de tal manera que la vida y la inteligencia&nbsp;<em>podr&iacute;an</em>&nbsp;surgir. Esta formulaci&oacute;n deja abierto el camino de la evoluci&oacute;n, que se rige cada vez m&aacute;s por el principio de indeterminaci&oacute;n de Heisenberg, y por la&nbsp;<em>autopoiesis</em>&nbsp;de Maturana-Varela.&nbsp;<br /><span></span>Pero mirando hacia atr&aacute;s, a los miles de millones de a&ntilde;os transcurridos, constatamos que en realidad ocurri&oacute; as&iacute;: hace 3.800 millones a&ntilde;os surgi&oacute; la vida y hace unos cuatro millones de a&ntilde;os, la inteligencia. En esto no hay una defensa del &laquo;dise&ntilde;o inteligente&raquo; o de la mano de la Divina Providencia. S&oacute;lo que el universo no es absurdo. Viene cargado de prop&oacute;sito. Hay una flecha del tiempo que apunta hacia adelante. Como dijo el astrof&iacute;sico y cosm&oacute;logo Freeman Dyson: &laquo;Parece que el universo de alguna manera sab&iacute;a que alg&uacute;n d&iacute;a &iacute;bamos a llegar&raquo;, y preparaba todo para que pudi&eacute;ramos ser acogidos y hacer nuestro camino de ascensi&oacute;n en el proceso evolutivo&raquo; (Breuer,&nbsp;<em>Das anthropologische Prinzip</em>). Curiosamente, cuando en el proceso evolutivo aparecieron las flores (antes era todo verde), en ese momento surgi&oacute; nuestro antepasado. Parece que el universo y Dios le prepararon una cuna de flores para resaltar la alta calidad de este ser que estaba iniciando su jornada por los siglos hasta llegar a nosotros.&nbsp;<br /><span></span><br /><strong>El universo autoconsciente y portador de esp&iacute;ritu</strong><br /><span></span>El gran matem&aacute;tico y f&iacute;sico cu&aacute;ntico Amit Goswami, que viene mucho a Brasil, apoya la tesis de que el universo es autoconsciente (<em>El universo autoconsciente</em>, 2002). En el ser humano se encuentra una manifestaci&oacute;n singular, por la cual, el propio universo, a trav&eacute;s de nosotros, se ve a s&iacute; mismo, contempla su majestuosa grandeza y alcanza cierta culminaci&oacute;n. Cabe tambi&eacute;n considerar que el cosmos est&aacute; en g&eacute;nesis, autoconstruy&eacute;ndose. Cada ser muestra una propensi&oacute;n a irrumpir, crecer y brillar. El ser humano tambi&eacute;n. Apareci&oacute; en escena cuando ya estaba el 99,96% de todo lo dem&aacute;s. &Eacute;l es expresi&oacute;n del impulso c&oacute;smico hacia formas m&aacute;s complejas y altas de existencia.&nbsp;<br /><span></span>Algunos lanzan la siguiente idea: &iquest;pero no ser&aacute; todo pura casualidad? El azar no se puede excluir, como lo muestra Jacques Monod en su libro&nbsp;<em>El azar y la necesidad</em>, que le vali&oacute; el Premio N&oacute;bel de biolog&iacute;a. Pero el azar o el acaso no lo explica todo. Los bioqu&iacute;micos han demostrado que para que los amino&aacute;cidos y las dos mil enzimas subyacentes a la vida pudieran aproximarse, constituir una cadena ordenada y formar una c&eacute;lula viva ser&iacute;an necesarios billones y billones de a&ntilde;os. M&aacute;s tiempo, por lo tanto, que el que tienen el universo y la Tierra. Tal vez el recurso al azar podr&iacute;a mostrar nuestra ignorancia. Es mejor decir que no sabemos.&nbsp;<br /><span></span>En este sentido, la visi&oacute;n del universo, de Pierre Teilhard de Chardin , seg&uacute;n la cual se vuelve cada vez m&aacute;s complejo y as&iacute; permite la aparici&oacute;n de la conciencia y la percepci&oacute;n de un punto Omega de la evoluci&oacute;n hacia el que nos estamos dirigiendo, tal vez sea la m&aacute;s apropiada para expresar la din&aacute;mica misma del universo.&nbsp;<br /><span></span>&iquest;No ser&iacute;a aconsejable callar, reverentes y respetuosos, ante el Misterio de la existencia y el sentido del universo?&nbsp;<br /><span></span>Despu&eacute;s de estas reflexiones ya estamos preparados para poder abordar la dimensi&oacute;n teol&oacute;gica del esp&iacute;ritu como Esp&iacute;ritu Creador.&nbsp;<br /><span></span><br /><strong>El Esp&iacute;ritu Creador y la cosmog&eacute;nesis</strong><br /><span></span>Y por excelencia. Est&aacute; presente en la primera p&aacute;gina de la Biblia cuando se narra la creaci&oacute;n del cielo y de la tierra. Se dice que sobre&nbsp;<em>tohuwabohu</em>, sobre el caos, m&aacute;s bien, sobre las aguas primordiales &ldquo;soplaba una&nbsp;<em>ruah</em>&rdquo; (un viento, una energ&iacute;a) impetuosa (Gn 1,2). Sac&oacute; todo de aquel caos, los seres inanimados, los animados y el ser humano. A &eacute;ste, sacado del polvo como todos los dem&aacute;s, Dios le &ldquo;insufl&oacute; en sus narices&nbsp;<em>ruah</em>&nbsp;de vida, el esp&iacute;ritu, y se convirti&oacute; en un ser vivo&rdquo; (Gn 2,7). En el cap&iacute;tulo 37 de Ezequiel irrumpe de forma incomparablemente pl&aacute;stica la fuerza vital del esp&iacute;ritu. Cuando &eacute;ste viene, los huesos resecos se cubren de carne y se transforman en vida.&nbsp;<br /><span></span>Tambi&eacute;n las expresiones m&aacute;s nobles del ser humano se atribuyen a la presencia del esp&iacute;ritu en &eacute;l, como la sabidur&iacute;a y la fortaleza (Is 11,2), la riqueza de ideas (Jo 32,28), el sentido art&iacute;stico (Ex 28,3), el ardiente deseo de ver a Dios, el sentimiento de culpa y la consiguiente penitencia (Ex 35,21; Jr 51,1; Esd 1,1; Sal 34,19; Ez 11,19; 18,31).&nbsp;<br /><span></span><br /><strong>Dios &ldquo;tiene&rdquo; esp&iacute;ritu</strong><br /><span></span>Esta fuerza creadora y vivificante es pose&iacute;da eminentemente por Dios. Las Escrituras hablan a menudo del esp&iacute;ritu de Dios (<em>ruah Elohim</em>). Se le da a Sans&oacute;n para tener fuerza portentosa (Jue 14,6; 19,15), a los profetas para tener el valor de denunciar en nombre de los pobres de la tierra las injusticias que padecen, para hacer frente al rey y a los poderosos, y anunciarles el juicio de Dios.&nbsp;<br /><span></span>Especialmente en el juda&iacute;smo inter-testamentario se esperaba para el fin de los tiempos la efusi&oacute;n del esp&iacute;ritu sobre toda criatura (Jl 2,28-32; Hch 2,17-21). El Mes&iacute;as ser&aacute; &ldquo;fuerte en esp&iacute;ritu&rdquo; y vendr&aacute; dotado de todos los dones del esp&iacute;ritu (Is 11,1).&nbsp;<br /><span></span>En este contexto de juda&iacute;smo tard&iacute;o surge la tendencia a personificar el esp&iacute;ritu. Sigue siendo una cualidad de la naturaleza, del ser humano y de Dios, pero su acci&oacute;n en la historia es tan densa que comienza a ganar autonom&iacute;a. As&iacute; se dice, por ejemplo, que &ldquo;el esp&iacute;ritu exhorta, se aflige, grita, se alegra, consuela, reposa sobre alguien, purifica y santifica y llena el universo&rdquo;. Nunca se piensa en &eacute;l como una criatura, sino como algo de la dimensi&oacute;n divina que, cuando se manifiesta en la vida y la historia, las transforma.&nbsp;<br /><span></span><br /><strong>El Esp&iacute;ritu es Dios, Dios es Esp&iacute;ritu</strong><br /><span></span>Esta comprensi&oacute;n empez&oacute; a cambiar cuando se acu&ntilde;&oacute; una expresi&oacute;n decisiva:&nbsp;<em>esp&iacute;ritu de santidad</em>&nbsp;o &ldquo;esp&iacute;ritu santo&rdquo;. Esta formulaci&oacute;n tiene una cierta ambig&uuml;edad, pues se puede decir esp&iacute;ritu santo para evitar decir el nombre de Dios, cosa que los jud&iacute;os evitan hasta hoy, como para designar al mismo Dios. &ldquo;Santo&rdquo;, para la mentalidad hebraica, es el nombre de Dios por excelencia, lo que equivale a decir en la comprensi&oacute;n griega: Dios como trascendente, es decir, distinto de todo y de cualquier ser de la creaci&oacute;n.&nbsp;<br /><span></span>En resumen, podemos afirmar: con la palabra esp&iacute;ritu (<em>ruah</em>) aplicada a Dios (Dios &ldquo;tiene&rdquo; esp&iacute;ritu, Dios env&iacute;a a su esp&iacute;ritu, el esp&iacute;ritu de Dios) los jud&iacute;os expresaban la siguiente experiencia: Dios no est&aacute; atado a nada, irrumpe donde quiere, confunde los planes humanos, muestra una fuerza que nadie puede resistir, revela una sabidur&iacute;a que vuelve estulticia todo nuestro saber. As&iacute; Dios se mostr&oacute; a los dirigentes pol&iacute;ticos, a los profetas, a los sabios, al pueblo, especialmente en tiempos de crisis nacional (Jue 6,33; 11,29; 1Sm 11,6).<br /><span></span>Del mismo modo que se le da al rey para que gobierne con sabidur&iacute;a y prudencia, en el caso del rey David (1Sm 16,13). As&iacute; tambi&eacute;n se le dar&aacute; al siervo sufriente, carente de toda pompa y grandilocuencia (Is 42,1). En Isa&iacute;as 61,1 se dice expl&iacute;citamente: &ldquo;El esp&iacute;ritu de Yav&eacute; est&aacute; sobre m&iacute;, porque Yav&eacute; me ha ungido... para anunciar la liberaci&oacute;n a los cautivos y la buena noticia a los pobres&rdquo;, texto que Jes&uacute;s se aplica a s&iacute; mismo en su primera aparici&oacute;n en la sinagoga de Nazaret (Lc 4,17-21). Finalmente, el esp&iacute;ritu de Dios no s&oacute;lo se&ntilde;ala su acci&oacute;n innovadora en el mundo, sino que apunta al propio ser de Dios. El esp&iacute;ritu es Dios. Y Dios es Esp&iacute;ritu. Como Dios es santo, el Esp&iacute;ritu ser&aacute; el Esp&iacute;ritu Santo.&nbsp;<br /><span></span>El Esp&iacute;ritu Santo penetra todo, abarca todo, est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de cualquier limitaci&oacute;n. &ldquo;&iquest;A d&oacute;nde podr&eacute; ir lejos de tu esp&iacute;ritu?, &iquest;a d&oacute;nde escapar&eacute; de tu mirada? Si subo hasta los cielos, all&iacute; est&aacute;s t&uacute;; si bajo al abismo, all&iacute; tambi&eacute;n te encuentro&rdquo; (Sal 139,7). Incluso el mal no est&aacute; fuera de su alcance. Todo lo que tiene que ver con cambio, ruptura, vida y novedad tiene que ver con el esp&iacute;ritu. El Esp&iacute;ritu Santo est&aacute; tan unido a la historia que ella se transforma de profana en historia santa y sagrada.&nbsp;<br /><span></span><br /><strong>El Esp&iacute;ritu en un mundo sin esp&iacute;ritu y en degradaci&oacute;n</strong><br /><span></span>Hoy sentimos la urgencia de la irrupci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo como en la primera ma&ntilde;ana de la creaci&oacute;n. La &laquo;Carta de la Tierra&raquo;, ante una crisis mundial ecol&oacute;gica con energ&iacute;as negativas que nos pueden arrastrar al abismo, afirma: &laquo;Como nunca antes en la historia, el destino com&uacute;n nos invita a buscar un nuevo comienzo&hellip; Esto requiere un cambio de la mente y del coraz&oacute;n. Requiere un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad universal&hellip; Todav&iacute;a tenemos mucho que aprender de todos los que participan en la b&uacute;squeda de la verdad y la sabidur&iacute;a (final)&raquo;.&nbsp;<br /><span></span>El Papa Francisco dice igualmente en su enc&iacute;clica&nbsp;<em>sobre el cuidado de la Casa Com&uacute;n</em>: &ldquo;Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra Casa Com&uacute;n como en los dos &uacute;ltimos siglos&rdquo; (n&ordm; 53). &laquo;Si no cambiamos nuestro actual estilo de vida insostenible s&oacute;lo puede terminar en cat&aacute;strofe&raquo; (n&ordm; 161).&nbsp;<br /><span></span>Cabe al Esp&iacute;ritu iluminar nuestra mente y transformar nuestro coraz&oacute;n. Si no hacemos esa conversi&oacute;n, dif&iacute;cilmente escaparemos de las amenazas que pesan sobre el sistema-vida y el sistema-Tierra. Cabe al Esp&iacute;ritu la capacidad de transformar el caos destructivo en caos creativo, como obr&oacute; en el primer momento del&nbsp;<em>Big Bang</em>. &Eacute;l puede transformar la tragedia, como la actual de Covid-19, en una crisis acrisoladora que nos permita dar un salto cualitativo hacia un nuevo orden, m&aacute;s alto, m&aacute;s humano, m&aacute;s cordial, m&aacute;s amoroso y m&aacute;s espiritual. El universo, la Tierra y cada uno de nosotros somos templos del Esp&iacute;ritu. &Eacute;l no permitir&aacute; que sea desmantelado y destruido. Esta es una petici&oacute;n urgente en la actual situaci&oacute;n, cuando la Tierra como un todo es atacada por un virus letal que est&aacute; diezmando muchos miles de vidas.&nbsp;<br /><span></span>Es importante suplicar al Esp&iacute;ritu: &iexcl;Ven, Esp&iacute;ritu Creador! &ldquo;Ven a renovar la faz de la Tierra&rdquo;, &ldquo;Ven pronto y con urgencia&rdquo;, calienta nuestros corazones, y abre un horizonte de sentido y de esperanza a nuestra realidad humana deshumanizada y ahora en peligro, porque est&aacute;n desapareciendo miles y miles de personas v&iacute;ctimas de la Covid-19. La ciencia, la t&eacute;cnica y la vacuna son fundamentales; pero s&oacute;lo con ellas no est&aacute; garantizado que evitemos volver a lo que era antes. Para eso necesitamos otro esp&iacute;ritu, que d&eacute; centralidad a lo que importa: la vida, la cooperaci&oacute;n, la interdependencia, la generosidad y el cuidado de la naturaleza y de unos a otros. Si no hacemos este giro paradigm&aacute;tico, este cambio de paradigmas, podemos ser atacados nuevamente y de forma a&uacute;n m&aacute;s letal.<br /><span></span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Cuando pase la pandemia, volver a la "normalidad" es autocondenarse]]></title><link><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/cuando-pase-la-pandemia-volver-a-la-normalidad-es-autocondenarse]]></link><comments><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/cuando-pase-la-pandemia-volver-a-la-normalidad-es-autocondenarse#comments]]></comments><pubDate>Fri, 22 May 2020 04:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.teologos.info/leonardo-boff/cuando-pase-la-pandemia-volver-a-la-normalidad-es-autocondenarse</guid><description><![CDATA[Cuando pase la pandemia del coronavirus no nos estar&aacute; permitido volver a la &ldquo;normalidad&rdquo; anterior. Ser&iacute;a, en primer lugar, un desprecio a los miles de personas que han muerto asfixiadas por el virus y una falta de solidaridad con sus familiares y amigos. En segundo lugar, ser&iacute;a la demostraci&oacute;n de que no hemos aprendido nada de lo que, m&aacute;s que una crisis, es una llamada urgente a cambiar nuestra forma de vivir en nuestra &uacute;nica Casa Com&uacute; [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph">Cuando pase la pandemia del coronavirus no nos estar&aacute; permitido volver a la &ldquo;normalidad&rdquo; anterior. Ser&iacute;a, en primer lugar, un desprecio a los miles de personas que han muerto asfixiadas por el virus y una falta de solidaridad con sus familiares y amigos. En segundo lugar, ser&iacute;a la demostraci&oacute;n de que no hemos aprendido nada de lo que, m&aacute;s que una crisis, es una llamada urgente a cambiar nuestra forma de vivir en nuestra &uacute;nica Casa Com&uacute;n. Se trata de un llamamiento de la propia Tierra viva, ese superorganismo autorregulado del que somos su parte inteligente y consciente.<br /><strong>El sistema actual pone en peligro las bases de la vida</strong><br />Volver a la anterior configuraci&oacute;n del mundo, hegemonizado por el capitalismo neoliberal, incapaz de resolver sus contradicciones internas y cuyo ADN es su voracidad por un crecimiento ilimitado a costa de la sobreexplotaci&oacute;n de la naturaleza y la indiferencia ante la pobreza y la miseria de la gran mayor&iacute;a de la humanidad producida por ella, es olvidar que dicha configuraci&oacute;n est&aacute; sacudiendo los cimientos ecol&oacute;gicos que sostienen toda la vida en el planeta. Volver a la &ldquo;normalidad&rdquo; anterior (business as usual) es prolongar una situaci&oacute;n que podr&iacute;a significar nuestra propia autodestrucci&oacute;n.<br />Si no hacemos una &ldquo;conversi&oacute;n ecol&oacute;gica radical&rdquo;, en palabras del Papa Francisco, la Tierra viva podr&aacute; reaccionar y contraatacar con virus a&uacute;n m&aacute;s violentos capaces de hacer desaparecer a la especie humana. Esta no es una opini&oacute;n meramente personal, sino la opini&oacute;n de muchos bi&oacute;logos, cosm&oacute;logos y ecologistas que est&aacute;n siguiendo sistem&aacute;ticamente la creciente degradaci&oacute;n de los sistemas-vida y del sistema-Tierra. Hace diez a&ntilde;os (2010), como resultado de mis investigaciones en cosmolog&iacute;a y en el nuevo paradigma ecol&oacute;gico, escrib&iacute; el libro Cuidar la Tierra-proteger la vida: c&oacute;mo evitar el fin del mundo (Record). Los pron&oacute;sticos que adelantaba han sido confirmados plenamente por la situaci&oacute;n actual.<br /><strong>El proyecto capitalista y neoliberal ha sido rechazado</strong><br />Una de las lecciones que hemos aprendido de la pandemia es la siguiente: si se hubieran seguido los ideales del capitalismo neoliberal &ndash;competencia, acumulaci&oacute;n privada, individualismo, primac&iacute;a del mercado sobre la vida y minimizaci&oacute;n del Estado&ndash; la mayor&iacute;a de la humanidad estar&iacute;a perdida. Lo que nos ha salvado ha sido la cooperaci&oacute;n, la interdependencia de todos con todos, la solidaridad y un Estado suficientemente equipado para ofrecer la posibilidad universal de tratamiento del coronavirus, en el caso del Brasil, el Sistema &Uacute;nico de Salud (SUS).<br />Hemos hecho algunos descubrimientos: necesitamos un contrato social mundial, porque seguimos siendo rehenes del obsoleto soberanismo de cada pa&iacute;s. Los problemas mundiales requieren una soluci&oacute;n mundial, acordada entre todos los pa&iacute;ses. Hemos visto el desastre en la Comunidad Europea, en la que cada pa&iacute;s ten&iacute;a su plan sin considerar la necesaria cooperaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses. Fue una devastaci&oacute;n generalizada en Italia, en Espa&ntilde;a y &uacute;ltimamente en Estados Unidos, donde la medicina est&aacute; totalmente privatizada.<br />Otro descubrimiento ha sido la urgencia de un centro plural de gobierno mundial para asegurar a toda la comunidad de vida (no s&oacute;lo la humana sino la de todos los seres vivos) lo suficiente y decente para vivir. Los bienes y servicios naturales son escasos y muchos de ellos no son renovables. Con ellos debemos satisfacer las demandas b&aacute;sicas del sistema-vida, pensando tambi&eacute;n en las generaciones futuras. Es el momento oportuno para crear una renta m&iacute;nima universal para todos, la persistente pr&eacute;dica del valiente y digno pol&iacute;tico Eduardo Suplicy.<br /><strong>Una comunidad de destino compartido</strong><br />Los chinos han visto claramente esta exigencia al promover &ldquo;una comunidad de destino compartido para toda la humanidad&rdquo;, texto incorporado en el renovado art&iacute;culo 35 de la Constituci&oacute;n china. Esta vez, o nos salvamos todos, o engrosaremos la procesi&oacute;n de los que se dirigen a la tumba colectiva. Por eso debemos cambiar urgentemente nuestra forma de relacionarnos con la naturaleza y con la Tierra, no como se&ntilde;ores, montados sobre ella, dilapid&aacute;ndola, sino como partes conscientes y responsables, poni&eacute;ndonos junto a ella y a sus pies, cuidadores de toda la vida.<br />A la famosa TINA (There Is No Alternative), &ldquo;no hay (otra) alternativa&rdquo; de la cultura del capital, debemos confrontar otra TINA (There Is a New Alternative), &ldquo;hay una nueva alternativa&rdquo;. Si en la primera alternativa la centralidad estaba ocupada por el beneficio, el mercado y la dominaci&oacute;n de la naturaleza y de los otros (imperialismo), en esta segunda ser&aacute; la vida en su gran diversidad, tambi&eacute;n la humana con sus muchas culturas y tradiciones la que organizar&aacute; la nueva forma de habitar la Casa Com&uacute;n. Eso es imperativo y est&aacute; dentro de las posibilidades humanas: tenemos la ciencia y la tecnolog&iacute;a, tenemos una acumulaci&oacute;n fant&aacute;stica de riqueza monetaria, pero falta a la gran mayor&iacute;a de la humanidad y, lo que es peor, a los Jefes de Estado la conciencia de esta necesidad y la voluntad pol&iacute;tica de implementarla. Tal vez, ante el riesgo real de nuestra desaparici&oacute;n como especie, por haber llegado a los l&iacute;mites insoportables para la Tierra, el instinto de supervivencia nos haga sociables, fraternos y todos colaboradores y solidarios unos con otros. El tiempo de la competencia ha pasado. Ahora es el tiempo de la cooperaci&oacute;n.<br /><strong>La inauguraci&oacute;n de una civilizaci&oacute;n biocentrada</strong><br />Creo que inauguraremos una civilizaci&oacute;n biocentrada, cuidadosa y amiga de la vida, como algunos dicen, &ldquo;la tierra de la buena esperanza&rdquo;. Se podr&aacute; realizar el &ldquo;bien vivir y convivir&rdquo; de los pueblos andinos: la armon&iacute;a de todos con todos, en la familia, en la sociedad, con los dem&aacute;s seres de la naturaleza, con las aguas, con las monta&ntilde;as y hasta con las estrellas del firmamento.<br />Como el premio Nobel de econom&iacute;a Joseph Stiglitz ha dicho con raz&oacute;n: &ldquo;tendremos una ciencia no al servicio del mercado, sino el mercado al servicio de la ciencia&rdquo;, y yo a&ntilde;adir&iacute;a, y la ciencia al servicio de la vida.<br />No saldremos de la pandemia de coronavirus como entramos. Seguramente habr&aacute; cambios significativos, tal vez incluso estructurales. El conocido l&iacute;der ind&iacute;gena, Ailton Krenak, del valle del R&iacute;o Doce, ha dicho acertadamente: &ldquo;No s&eacute; si saldremos de esta experiencia de la misma manera que entramos. Es como una sacudida para ver lo que realmente importa; el futuro es aqu&iacute; y ahora, puede que ma&ntilde;ana no estemos vivos; ojal&aacute; que no volvamos a la normalidad&rdquo; (O Globo, 01/05/2020, B 6).<br />L&oacute;gicamente, no podemos imaginar que las transformaciones se produzcan de un d&iacute;a a otro. Es comprensible que las f&aacute;bricas y las cadenas de producci&oacute;n quieran volver a la l&oacute;gica anterior. Pero ya no ser&aacute;n aceptables. Deber&aacute;n someterse a un proceso de reconversi&oacute;n en el que todo el aparato de producci&oacute;n industrial y agroindustrial deber&aacute; incorporar el factor ecol&oacute;gico como elemento esencial. La responsabilidad social de las empresas no es suficiente. Se impondr&aacute; la responsabilidad socio-ecol&oacute;gica.<br />Se buscar&aacute;n energ&iacute;as alternativas a las f&oacute;siles, menos impactantes para los ecosistemas. Se tendr&aacute; m&aacute;s cuidado con la atm&oacute;sfera, las aguas y los bosques. La protecci&oacute;n de la biodiversidad ser&aacute; fundamental para el futuro de la vida y de la alimentaci&oacute;n, humana y de toda la comunidad de la vida.<br /><strong>&iquest;Qu&eacute; tipo de Tierra queremos para el futuro?</strong><br />Seguramente habr&aacute; una gran discusi&oacute;n de ideas sobre qu&eacute; futuro queremos y qu&eacute; tipo de Tierra queremos habitar. Cu&aacute;l ser&aacute; la configuraci&oacute;n m&aacute;s adecuada a la fase actual de la Tierra y de la propia humanidad, la fase de planetizaci&oacute;n y de la percepci&oacute;n cada vez m&aacute;s clara de que no tenemos otra casa com&uacute;n para habitar que &eacute;sta. Y que tenemos un destino com&uacute;n, feliz o tr&aacute;gico. Para que sea feliz, debemos cuidarla para que todos podamos caber dentro, incluida la naturaleza.<br />Existe el riesgo real de polarizaci&oacute;n de modelos binarios: por un lado los movimientos de integraci&oacute;n, de cooperaci&oacute;n general y, por otro, la reafirmaci&oacute;n de las soberan&iacute;as nacionales con su proteccionismo. Por un lado el capitalismo &ldquo;natural&rdquo; y verde y por otro lado el comunismo reinventado de tercera generaci&oacute;n como pronostican Alain Badiou y Slavoy Zizek.<br />Otros temen un proceso de brutalizaci&oacute;n radical por parte de los &ldquo;due&ntilde;os del poder econ&oacute;mico y militar&rdquo; para asegurar sus privilegios y sus capitales. Ser&iacute;a un despotismo de forma diferente porque se basar&iacute;a en los medios cibern&eacute;ticos y en la inteligencia artificial con sus complejos algoritmos, un sistema de vigilancia sobre todas las personas del planeta. La vida social y las libertades estar&iacute;an permanentemente amenazadas. Pero a todo poder le surgir&aacute; siempre un contrapoder. Habr&iacute;a grandes enfrentamientos y conflictos a causa de la exclusi&oacute;n y la miseria de millones de personas que, a pesar de la vigilancia, no se conformar&aacute;n con las migajas que caen de las mesas de los ricos epulones.<br />No pocos proponen una glocalizaci&oacute;n, es decir que el acento se ponga en lo local, en la regi&oacute;n con su especificidad geol&oacute;gica, f&iacute;sica, ecol&oacute;gica y cultural pero abierta a lo global que involucra a todos. En este biorregionalismo se podr&iacute;a lograr un verdadero desarrollo sostenible, aprovechando los bienes y servicios locales. Pr&aacute;cticamente todo se realizar&aacute; en la regi&oacute;n, con empresas m&aacute;s peque&ntilde;as, con una producci&oacute;n agroecol&oacute;gica, sin necesidad de largos transportes que consumen energ&iacute;a y contaminan. La cultura, las artes y las tradiciones ser&aacute;n revividas como una parte importante de la vida social. La gobernanza ser&aacute; participativa, reduciendo las desigualdades y haciendo que la pobreza sea menor, siempre posible, en las sociedades complejas. Es la tesis que el cosm&oacute;logo Mark Hathaway y yo defendemos en nuestro libro com&uacute;n El Tao de la Liberaci&oacute;n (2010) que fue bien acogida en el ambiente cient&iacute;fico y entre los ecologistas hasta el punto de que Fritjof Capra se ofreci&oacute; a hacer un interesante prefacio.<br />Otros ven la posibilidad de un ecosocialismo planetario, capaz de lograr lo que el capitalismo, por su esencia competitiva y excluyente, es incapaz de hacer: un contrato social mundial, igualitario e inclusivo, respetuoso de la naturaleza en el que el nosotros (lo comunitario y societario) y no el yo (individualismo) ser&aacute; el eje estructurador de las sociedades y de la comunidad mundial. El ecosocialismo planetario encontr&oacute; en el franco-brasile&ntilde;o Michael L&ouml;wy su m&aacute;s brillante formulador. Tendremos, como reafirma la Carta de la Tierra as&iacute; como la enc&iacute;clica del Papa Francisco &ldquo;sobre el cuidado de la Casa Com&uacute;n&rdquo;, un modo de vida verdaderamente sostenible y no s&oacute;lo un desarrollo sostenible.<br />Al final, pasaremos de una sociedad industrial/consumista a una sociedad de sustentaci&oacute;n de toda la vida con un consumo sobrio y solidario; de una cultura de acumulaci&oacute;n de bienes materiales a una cultura human&iacute;stico-espiritual en la que los bienes intangibles como la solidaridad, la justicia social, la cooperaci&oacute;n, los lazos afectivos y no en &uacute;ltima instancia la amorosidad y la logique du coeur estar&aacute;n en sus cimientos.<br />No sabemos qu&eacute; tendencia predominar&aacute;. El ser humano es complejo e indescifrable, se mueve por la benevolencia pero tambi&eacute;n por la brutalidad. Est&aacute; completo pero a&uacute;n no est&aacute; totalmente (terminado). Aprender&aacute;, a trav&eacute;s de errores y aciertos, que la mejor configuraci&oacute;n para la coexistencia humana con todos los dem&aacute;s seres de la Madre Tierra debe estar guiada por la l&oacute;gica del propio universo: este est&aacute; estructurado, como nos dicen notables cosm&oacute;logos y f&iacute;sicos cu&aacute;nticos, seg&uacute;n complejas redes de inter-retro-relaciones. Todo es relaci&oacute;n. No existe nada fuera de la relaci&oacute;n. Todos se ayudan mutuamente para seguir existiendo y poder co-evolucionar. El propio ser humano es un rizoma (bulbo de ra&iacute;ces) de relaciones en todas las direcciones.<br />Si se me permite decirlo en t&eacute;rminos teol&oacute;gicos: es la imagen y semejanza de la Divinidad que surge como la relaci&oacute;n &iacute;ntima de tres Infinitos, cada uno singular (las singularidades no se suman), Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo, que existen eternamente el uno para el otro, con el otro, en el otro y a trav&eacute;s del otro, constituyendo un Dios-comuni&oacute;n de amor, de bondad y de belleza infinita.<br />Tiempos de crisis como el nuestro, de paso de un tipo de mundo a otro, son tambi&eacute;n tiempos de grandes sue&ntilde;os y utop&iacute;as. Ellas son las que nos mueven hacia el futuro, incorporando el pasado pero dejando nuestra propia huella en el suelo de la vida. Es f&aacute;cil pisar la huella dejada por otros, pero ella no nos lleva a ning&uacute;n camino esperanzador. Debemos hacer nuestra propia huella, marcada por la inagotable esperanza de la victoria de la vida, porque el camino se hace caminando y so&ntilde;ando.&nbsp; As&iacute; pues, caminemos.</div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Respeto es todo]]></title><link><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/respeto-es-todo]]></link><comments><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/respeto-es-todo#comments]]></comments><pubDate>Sat, 08 Feb 2020 19:32:48 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.teologos.info/leonardo-boff/respeto-es-todo</guid><description><![CDATA[Una de las heridas que m&aacute;s sufre el mundo, tambi&eacute;n entre nosotros, es seguramente la falta de respeto.El respeto exige, en primer lugar, reconocer al otro como otro, distinto de nosotros. Respetarlo significa decir que tiene derecho a existir y a ser aceptado tal como es. Esta actitud no convive con la intolerancia que expresa el rechazo del otro y de su modo de ser.&nbsp;As&iacute; un homoafectivo o alguien de otra condici&oacute;n sexual como los LGBT no deben ser discriminados,  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph">Una de las heridas que m&aacute;s sufre el mundo, tambi&eacute;n entre nosotros, es seguramente la falta de respeto.<br /><span></span>El respeto exige, en primer lugar, reconocer al otro como otro, distinto de nosotros. Respetarlo significa decir que tiene derecho a existir y a ser aceptado tal como es. Esta actitud no convive con la intolerancia que expresa el rechazo del otro y de su modo de ser.&nbsp;<br /><span></span>As&iacute; un homoafectivo o alguien de otra condici&oacute;n sexual como los LGBT no deben ser discriminados, sino respetados, en primer lugar por ser personas humanas, portadoras de algo sagrado e intocable: una dignidad intr&iacute;nseca a todo ser con inteligencia, sentimiento y amorosidad; y seguidamente, garantizarle el derecho a ser como es y a vivir su condici&oacute;n sexual, racial o religiosa.&nbsp;<br /><span></span>Con acierto dijeron los obispos del mundo entero, reunidos en Roma en el Concilio Vaticano II (1962-1965), en uno de sus m&aacute;s bellos documentos, &ldquo;Alegr&iacute;a y Esperanza&rdquo; (Gaudium et Spes): &laquo;Cada uno debe respetar al pr&oacute;jimo como &ldquo;otro yo&rdquo;, sin excepci&oacute;n de nadie&raquo; (n&ordm; 27).&nbsp;<br /><span></span>En segundo lugar, el reconocimiento del otro implica ver en &eacute;l un valor en s&iacute; mismo, pues al existir, lo hace como &uacute;nico e irrepetible en el universo, y expresa algo del Ser, de aquella Fuente Originaria de energ&iacute;a y de virtualidades ilimitadas de donde procedemos todos (la Energ&iacute;a de Fondo del Universo, la mejor met&aacute;fora de lo que significa Dios). Cada uno lleva en s&iacute; un poco del misterio del mundo, del cual es parte. Por eso entre el otro y yo se establece un l&iacute;mite que no puede ser transgredido: la sacralidad de cada ser humano y, en el fondo, de cada ser, pues todo lo que existe y vive merece existir y vivir.&nbsp;<br /><span></span>El budismo, que no se presenta como una fe sino como una sabidur&iacute;a, ense&ntilde;a a respetar a cada ser, especialmente al que sufre (la compasi&oacute;n). La sabidur&iacute;a cotidiana del&nbsp;<em>Feng Shui</em>&nbsp;integra y respeta todos los elementos, los vientos, las aguas, los suelos, los distintos espacios. De igual modo, el hinduismo predica el respeto como no-violencia activa (<em>ahimsa</em>), que encontr&oacute; en Gandhi su arquetipo referencial.&nbsp;<br /><span></span>El cristianismo conoce la figura de San Francisco de As&iacute;s, que respetaba a todos los seres: la babosa del camino, la abeja perdida en el invierno en busca de alimento, las plantitas silvestres que el Papa Francisco en su enc&iacute;clica &ldquo;sobre el cuidado de la Casa Com&uacute;n&rdquo;, citando a san Francisco, manda respetar porque, a su modo, tambi&eacute;n alaban a Dios (n&ordm; 12).&nbsp;<br /><span></span>En el documento antes mencionado, los obispos ampl&iacute;an el espacio del respeto afirmando: &laquo;El respeto debe extenderse a aquellos que en asuntos sociales, pol&iacute;ticos y tambi&eacute;n religiosos, piensan y act&uacute;an de manera diferente a la nuestra&raquo; (n&ordm; 28). Tal llamamiento es de actualidad para nuestra situaci&oacute;n brasile&ntilde;a, empapada de intolerancia religiosa (invasi&oacute;n de terreiros de candombl&eacute;), intolerancia pol&iacute;tica, con apelativos irrespetuosos a personas y a actores sociales o de otra lectura de la realidad hist&oacute;rica.&nbsp;<br /><span></span>Hemos visto escenas de gran falta de respeto por parte de alumnos contra profesoras y profesores, usando violencia f&iacute;sica adem&aacute;s de la simb&oacute;lica, con nombres que ni siquiera nos atrevemos a escribir. Muchos se preguntan: &iquest;qu&eacute; madres tuvieron esos alumnos? La pregunta correcta es otra: &iquest;qu&eacute; padres han tenido? Corresponde al padre la misi&oacute;n, a veces costosa, de ense&ntilde;ar el respeto, imponer l&iacute;mites y trasmitir valores personales y sociales sin los cuales una sociedad deja de ser civilizada. Actualmente, con el eclipse de la figura del padre, surgen sectores de una sociedad sin padre, y por eso, sin sentido de los l&iacute;mites y del respeto. La consecuencia es el recurso f&aacute;cil a la violencia, incluso letal, para resolver desavenencias personales, como a veces hemos visto.&nbsp;<br /><span></span>Armar a la poblaci&oacute;n, como pretende el actual Presidente brasile&ntilde;o, adem&aacute;s de ser irresponsable, s&oacute;lo favorece la falta peligrosa de respeto y el aumento de la ruptura de todos los l&iacute;mites.&nbsp;<br /><span></span>Por &uacute;ltimo, una de las mayores expresiones de falta de respeto es hacia la Madre Tierra, con sus ecosistemas superexplotados, con la espantosa deforestaci&oacute;n de la Amazon&iacute;a y con la excesiva utilizaci&oacute;n de agrot&oacute;xicos que envenenan suelos, aguas y aires. Esta falta de respeto ecol&oacute;gico puede sorprendernos con graves consecuencias para la vida, la biodiversidad y para nuestro futuro como civilizaci&oacute;n y como especie.<br /><span></span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El misterioso destico de cada uno]]></title><link><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/el-misterioso-destico-de-cada-uno]]></link><comments><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/el-misterioso-destico-de-cada-uno#comments]]></comments><pubDate>Sat, 16 Feb 2019 04:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.teologos.info/leonardo-boff/el-misterioso-destico-de-cada-uno</guid><description><![CDATA[Cada uno de nosotros tiene la edad del universo que son 13,7 mil millones de a&ntilde;os. Todos est&aacute;bamos virtualmente juntos en aquel puntito, m&aacute;s peque&ntilde;o que la cabeza de un alfiler, pero repleto de energ&iacute;a y de materia. Ocurri&oacute; la gran explosi&oacute;n y gener&oacute; las enormes estrellas rojas dentro de las cuales se formaron todos los elementos f&iacute;sico-qu&iacute;micos que componen el universo y todos los seres que lo forman. Somos hijos e hijas de l [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph">Cada uno de nosotros tiene la edad del universo que son 13,7 mil millones de a&ntilde;os. Todos est&aacute;bamos virtualmente juntos en aquel puntito, m&aacute;s peque&ntilde;o que la cabeza de un alfiler, pero repleto de energ&iacute;a y de materia. Ocurri&oacute; la gran explosi&oacute;n y gener&oacute; las enormes estrellas rojas dentro de las cuales se formaron todos los elementos f&iacute;sico-qu&iacute;micos que componen el universo y todos los seres que lo forman. Somos hijos e hijas de las estrellas y del polvo c&oacute;smico. Somos tambi&eacute;n la porci&oacute;n de la Tierra viva que ha llegado a sentir, a pensar, a amar y a venerar. Por nosotros la Tierra y el universo sienten que forman un gran Todo. Y nosotros podemos desarrollar la conciencia de esa pertenencia.<br /><span></span>&iquest;Cu&aacute;l es nuestro lugar dentro de ese Todo? M&aacute;s inmediatamente, &iquest;dentro del proceso de la evoluci&oacute;n? &iquest;Dentro de la Madre Tierra? &iquest;Dentro de la historia humana? No nos es dado saberlo todav&iacute;a. Tal vez ser&aacute; la gran revelaci&oacute;n cuando hagamos el paso alqu&iacute;mico de este lado de la vida hacia el otro. Ah&iacute;, espero, todo quedar&aacute; claro y nos sorprenderemos porque todos estamos umbilicalmente interrelacionados, formando la inmensa cadena de los seres y el tejido de la vida. Caeremos, as&iacute; lo creo, en los brazos de Dios-Padre-y-Madre de infinita misericordia para quien la necesita por causa de sus maldades y en un abrazo amoroso eterno para los que se orientaron por el bien y por el amor. Despu&eacute;s de pasar por la cl&iacute;nica de Dios-misericordia, los otros vendr&aacute;n tambi&eacute;n.<br /><span></span>Yo, de ni&ntilde;o de pocos meses, estaba condenado a morir. Cuenta mi madre, y las t&iacute;as siempre lo repet&iacute;an, que yo ten&iacute;a &ldquo;el macaqui&ntilde;o&rdquo;, expresi&oacute;n popular para la anemia profunda. Todo lo que inger&iacute;a, lo vomitaba. Todos dec&iacute;an en dialecto v&eacute;neto: &ldquo;poareto, va morir&rdquo;: &ldquo;pobrecito, se va a morir&rdquo;.<br /><span></span>Mi madre, desesperada y a escondidas de mi padre que no cre&iacute;a en esas cosas, fue a la rezandera, a la vieja Campa&ntilde;ola. Ella hizo sus rezos y le dijo: &ldquo;dele un ba&ntilde;o con estas hierbas y despu&eacute;s de hacer el pan en el horno, espere hasta que est&eacute; tibio y meta a su hijito dentro&rdquo;. Eso fue lo que hizo mi madre Regina. Me puso sobre la pala de sacar el pan horneado y me meti&oacute; dentro. Y me dej&oacute; all&iacute; un buen rato.<br /><span></span>Y ocurri&oacute; una transformaci&oacute;n. Al sacarme del horno empec&eacute; a llorar, dec&iacute;an, y a buscar el pecho para chupar la leche materna. Despu&eacute;s, mi madre, masticaba en su boca algunas comidas m&aacute;s fuertes y me las daba. Empec&eacute; a comer y a fortalecerme. Sobreviv&iacute;. Y aqu&iacute; estoy, oficialmente viejo, con 80 a&ntilde;os cumplidos.<br /><span></span>Pas&eacute; por varios peligros que podr&iacute;an haberme costado la vida: un avi&oacute;n DC-10 en llamas rumbo a Nueva York; un accidente de autom&oacute;vil contra un caballo muerto en la carretera que me rompi&oacute; todo; un clavo enorme que cay&oacute; delante de m&iacute; cuando estudiaba en M&uacute;nich, que podr&iacute;a haberme matado si hubiera ca&iacute;do sobre mi cabeza; en los Alpes ca&iacute; en un valle profundo cubierto de nieve y unos campesinos b&aacute;varos, vi&eacute;ndome con el h&aacute;bito oscuro y que me hund&iacute;a cada vez m&aacute;s, me sacaron con una cuerda. Y otros.<br /><span></span>Norberto Bobbio me concedi&oacute; el t&iacute;tulo de doctor honoris causa en pol&iacute;tica por la Universidad de Tur&iacute;n. Entendi&oacute; que la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n hab&iacute;a realizado una contribuci&oacute;n importante al afirmar la fuerza hist&oacute;rica de los pobres. El asistencialismo cl&aacute;sico o la mera solidaridad, manteniendo a los pobres siempre dependientes, es insuficiente. Ellos pueden ser sujetos de su liberaci&oacute;n, cuando concientizados y organizados. Superamos el &ldquo;para los pobres&rdquo;, insistimos en el &ldquo;caminar con los pobres&rdquo;, siendo ellos los protagonistas, y quien pueda y tenga ese carisma viva como los pobres como lo hicieron tantos, como Dom Pedro Casald&aacute;liga.<br /><span></span>Recuerdo que comenc&eacute; mi discurso de agradecimiento al t&iacute;tulo, concedido por esa notable figura que es Norberto Bobbio, diciendo: &ldquo;vengo de la piedra lascada, del fondo de la historia, cuando a duras penas ten&iacute;amos medios para sobrevivir. Mis abuelos italianos y mi familia desbravaron una regi&oacute;n deshabitada y cubierta de pinares, Conc&oacute;rdia, en los confines de Santa Catarina. Ellos tuvieron que luchar para sobrevivir. Muchos murieron por falta de m&eacute;dicos. Despu&eacute;s fui subiendo en la escala de la evoluci&oacute;n: los 11 hermanos estudiaron, hicieron la universidad, yo pude terminar mis estudios en Alemania. Ahora estoy aqu&iacute; en esta famosa universidad&rdquo;. Y a pedido de Bobbio, hice un resumen de los prop&oacute;sitos de la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n, que tiene como eje central la opci&oacute;n por los pobres contra su pobreza y a favor de la justicia social. Di muchos cursos por todo el mundo, escrib&iacute; bastante, enjugu&eacute; l&aacute;grimas y mantuve fuerte la esperanza de militantes que se frustraban con los rumbos de nuestro pa&iacute;s.<br /><span></span>&iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; mi destino? No lo s&eacute;. Tom&eacute; como lema el que era de mi padre, que lo viv&iacute;a: &ldquo;quien no vive para servir, no sirve para vivir&rdquo;. A Dios la &uacute;ltima palabra.<br /><span></span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[¿Qué quedó después de no quedar nada?]]></title><link><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/que-quedo-despues-de-no-quedar-nada]]></link><comments><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/que-quedo-despues-de-no-quedar-nada#comments]]></comments><pubDate>Sat, 02 Feb 2019 04:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.teologos.info/leonardo-boff/que-quedo-despues-de-no-quedar-nada</guid><description><![CDATA[En Brasil muchos vivimos una situaci&oacute;n de luto. Se impone el luto cuando sufrimos p&eacute;rdidas: muchos muertos y cientos de desaparecidos por la rotura de la presa de la Vale que destruy&oacute; criminalmente la ciudad de Brumadinho. La p&eacute;rdida de la persona amada, del empleo que protege la familia, la emigraci&oacute;n forzada a causa de amenazas de muerte. El luto es mayor cuando alcanza bienes fundamentales de un pa&iacute;s: retroceso de la democracia, p&eacute;rdida de los  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph">En Brasil muchos vivimos una situaci&oacute;n de luto. Se impone el luto cuando sufrimos p&eacute;rdidas: muchos muertos y cientos de desaparecidos por la rotura de la presa de la Vale que destruy&oacute; criminalmente la ciudad de Brumadinho. La p&eacute;rdida de la persona amada, del empleo que protege la familia, la emigraci&oacute;n forzada a causa de amenazas de muerte. El luto es mayor cuando alcanza bienes fundamentales de un pa&iacute;s: retroceso de la democracia, p&eacute;rdida de los derechos laborales garantizados hace muchos a&ntilde;os, disminuci&oacute;n de las pensiones de los ancianos, recortes de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para pobres y miserables, privatizaci&oacute;n de los&nbsp;<em>commons</em>, bienes fundamentales para la soberan&iacute;a del pa&iacute;s... Pero el gran luto es tener que aceptar a un presidente que ha reforzado la cultura del odio, que desconoce las cuestiones nacionales, que nos ha avergonzado en Davos, donde los due&ntilde;os del dinero del mundo se re&uacute;nen para garantizar sus intereses. Su discurso, que podr&iacute;a haber sido de 45 minutos, dur&oacute; escasos seis, pues eso era todo lo poco que ten&iacute;a que decir. Cancel&oacute; las entrevistas para ocultar su ignorancia y las acusaciones graves que pesan sobre un miembro de su familia.<br /><span></span>Es un gran desaf&iacute;o para todos elaborar las p&eacute;rdidas y alimentar la resiliencia, que significa saber revertir esta coyuntura adversa y aprender las lecciones que brotan de esta situaci&oacute;n de luto.&nbsp;<br /><span></span>Son varios los pasos a dar en este camino.&nbsp;<br /><span></span>El primer paso es la&nbsp;<strong>indignaci&oacute;n</strong>, que se expresa mediante la sorpresa: es criminal la ruptura de la presa de la Vale. &iquest;Merec&iacute;a el pa&iacute;s tal gobierno? Descubrimos que la vida comporta tragedias que hacen sufrir especialmente a los pobres. Y no raramente nos culpamos por no haber tenido cuidado y haberlas percibido antes.&nbsp;<br /><span></span>El segundo paso es el&nbsp;<strong>rechazo sufrido</strong>: &iquest;c&oacute;mo fue posible llegar a este punto con la Vale, elegiendo a un presidente con muy pocas luces y con algunas caracter&iacute;sticas propias del fascismo? &iquest;D&oacute;nde nos equivocamos? Inicialmente tendemos a rechazar el hecho. Pero &eacute;l est&aacute; ah&iacute;, grosero y tosco.&nbsp;<br /><span></span>El tercer paso es la&nbsp;<strong>depresi&oacute;n</strong>&nbsp;psicol&oacute;gica asociada a la&nbsp;<strong>recesi&oacute;n</strong>&nbsp;econ&oacute;mica. Hemos llegado al fondo del pozo. La econom&iacute;a es para el mercado que se beneficia de la crisis mientras lanza a millones de personas a la pobreza. Estamos pose&iacute;dos por un vac&iacute;o existencial y el desinter&eacute;s por las cosas de la vida. &iquest;Qui&eacute;n consolar&aacute; a los familiares de las v&iacute;ctimas de Brumadinho? &iquest;Qui&eacute;n les reforzar&aacute; la esperanza de que las promesas de reconstrucci&oacute;n van a ser cumplidas?&nbsp;<br /><span></span>El cuarto paso es el&nbsp;<strong>autofortalecimiento</strong>. Hacemos una especie de negociaci&oacute;n con la frustraci&oacute;n y la depresi&oacute;n. Estas cosas siniestras pertenecen a la vida, con sus contradicciones. No nos podemos hundir, ni perder nuestros proyectos y sue&ntilde;os. Necesitamos volver a levantar las casas de Brumadinho. Vale, empresa privada que piensa m&aacute;s en sus ganancias que en las personas, tiene que sacar duras lecciones para evitar nuevos cr&iacute;menes ambientales. El luto debe generar presiones por parte del pueblo y nuevas iniciativas. Podemos salir m&aacute;s fuertes de este luto.&nbsp;<br /><span></span>El quinto paso es la&nbsp;<strong>aceptaci&oacute;n dolorosa</strong>&nbsp;del hecho ineludible. El luto debe pasar de delante de los ojos a detr&aacute;s de la cabeza, a pesar de las im&aacute;genes imborrables del crimen. Nadie sale del luto como entr&oacute;. Madura a duras penas y experimenta que, en el caso del nuevo gobierno brasile&ntilde;o de derechas, no toda la p&eacute;rdida es total: trae siempre una ganancia social y pol&iacute;tica.&nbsp;<br /><span></span>Todo luto requiere una traves&iacute;a paciente. Parece que nuestras estrellas guiadoras se han apagado, pero el cielo contin&uacute;a iluminando nuestras noches oscuras. Las nubes pueden tapar al Cristo Redentor del Corcovado, pero &eacute;l sigue all&iacute;. Incluso sin verlo, creemos en su presencia. Bolsonaro tambi&eacute;n pasar&aacute;. Cristo, no. Enjugar&aacute; las l&aacute;grimas de los familiares que sufren.&nbsp;<br /><span></span>Con respecto a nuestra situaci&oacute;n pol&iacute;tica, hay que reconocer que nuestro &aacute;rbol fue mutilado: cortaron la copa, arrancaron las hojas, destruyeron las flores y los frutos, abatieron su tronco y arrancaron las ra&iacute;ces.&nbsp;<strong>&iquest;Qu&eacute; qued&oacute; despu&eacute;s de no quedar nada?&nbsp;</strong>Qued&oacute; lo esencial que el luto inducido no puede destruir: qued&oacute; la semilla. En ella est&aacute;n en potencia las ra&iacute;ces, el tronco, las hojas, las flores, los frutos y la copa frondosa.&nbsp;<br /><span></span>Todo puede volver a comenzar. Recomenzaremos, m&aacute;s seguros por m&aacute;s experimentados, m&aacute;s experimentados por m&aacute;s sufridos, m&aacute;s sufridos por m&aacute;s dispuestos para un nuevo sue&ntilde;o. El luto pasar&aacute;. Ser&aacute; tiempo de rehacer un Brasil m&aacute;s cordial, solidario, justo y hospitalario.<br /><span></span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La discriminación de los afrodescendientes continúa]]></title><link><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/la-discriminacion-de-los-afrodescendientes-continua]]></link><comments><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/la-discriminacion-de-los-afrodescendientes-continua#comments]]></comments><pubDate>Fri, 25 Jan 2019 04:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.teologos.info/leonardo-boff/la-discriminacion-de-los-afrodescendientes-continua</guid><description><![CDATA[Una consecuencia de la campa&ntilde;a electoral de 2018, antidemocr&aacute;tica y marcada por un sinn&uacute;mero de&nbsp;fake news&nbsp;(falsas noticias), fue el fortalecimiento del racismo ya existente contra ind&iacute;genas, quilombolas,, y particularmente contra negros y negras. Seg&uacute;n el &uacute;ltimo censo, el 55,4% se declararon pardos o negros. Es decir, despu&eacute;s de Kenia somos la mayor naci&oacute;n negra del mundo. La mayor&iacute;a tiene en su sangre la herencia africana. [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph">Una consecuencia de la campa&ntilde;a electoral de 2018, antidemocr&aacute;tica y marcada por un sinn&uacute;mero de&nbsp;<em>fake news</em>&nbsp;(falsas noticias), fue el fortalecimiento del racismo ya existente contra ind&iacute;genas, quilombolas,, y particularmente contra negros y negras. Seg&uacute;n el &uacute;ltimo censo, el 55,4% se declararon pardos o negros. Es decir, despu&eacute;s de Kenia somos la mayor naci&oacute;n negra del mundo. La mayor&iacute;a tiene en su sangre la herencia africana. Adem&aacute;s, todos, blancos, negros, amarillos y otros, somos africanos, pues fue en &Aacute;frica donde irrumpi&oacute; el proceso de la antropog&eacute;nesis hace millones de a&ntilde;os.&nbsp;<br /><span></span>Como nuestra historia ha sido escrita por manos blancas, muchos historiadores intentaron suavizar la esclavitud. El hecho es que la esclavitud deshumaniz&oacute; a todos, se&ntilde;ores y esclavos. Ambos vivieron la esclavitud en un permanente s&iacute;ndrome de miedo, de revueltas, de envenenamientos, de asesinatos de patrones, de hijos, de asaltos a sus mujeres. Los se&ntilde;ores, para contener a los negros y aplicar la violencia contra ellos, tuvieron que reprimir su sentido de humanidad y de compasi&oacute;n. Por eso, las clases dominantes, herederas del orden esclavista, viven hasta hoy llenas de prejuicios de que los negros, los mulatos deben ser tratados con violencia y dureza. Son considerados perezosos cuando, en realidad, ellos fueron los que construyeron nuestras iglesias y edificios coloniales.&nbsp;<br /><span></span>Los esclavos eran casi siempre mucho m&aacute;s numerosos que los blancos. En Salvador y en la capitan&iacute;a de Sergipe, hacia 1824 eran 666 mil esclavos y 192 mil blancos libres (Clovis Moura,&nbsp;<em>Sociolog&iacute;a del negro</em>, 1988, p. 232). En 1818, el 50,6% de la poblaci&oacute;n brasilera era de negros esclavos (Beozzo,&nbsp;<em>Iglesia y esclavitud</em>, 1980, p. 259). Y actualmente como acabamos de mencionar son el 55,4% de la poblaci&oacute;n.&nbsp;<br /><span></span>La esclavitud deshumaniz&oacute; mucho m&aacute;s a los negros. Darcy Ribeiro, en su extraordinario libro&nbsp;<em>El pueblo brasile&ntilde;o</em>&nbsp;(1995) resume bien la condici&oacute;n esclava:&nbsp;<br /><span></span><em>Sin amor de nadie, sin familia, sin sexo que no fuese la masturbaci&oacute;n, sin ninguna identificaci&oacute;n posible con nadie &ndash;su capataz pod&iacute;a ser un negro, sus compa&ntilde;eros de infortunio, unos enemigos&ndash;, malvestido y sucio, feo y apestoso, llagado y enfermo, sin ning&uacute;n gozo u orgullo del cuerpo, viv&iacute;a su rutina: sufrir todos los d&iacute;as el castigo de los latigazos sueltos, para trabajar atento y tenso. Semanalmente ven&iacute;a un castigo preventivo, pedag&oacute;gico, para no pensar en la fuga, y, cuando llamaba la atenci&oacute;n, reca&iacute;a sobre &eacute;l un castigo ejemplar, en forma de mutilaci&oacute;n de dedos, perforaci&oacute;n de los senos, quemaduras con tiz&oacute;n, todos los dientes rotos concienzudamente, o de azotes en la picota, trescientos latigazos de una vez para matar, o cincuenta latigazos diarios para sobrevivir. Si hu&iacute;a y era capturado, pod&iacute;a ser marcado con hierro, o quemado vivo en d&iacute;as de agon&iacute;a en la boca del horno, o arrojado de una vez dentro de &eacute;l para arder como le&ntilde;a oleosa&nbsp;</em>(p. 119-120).&nbsp;<br /><span></span>A causa de este tipo de violencia, los esclavos internalizaron dentro de s&iacute; al opresor. Para sobrevivir, tuvieron que asumir la religi&oacute;n, las costumbres y la lengua de sus opresores. Desarrollaron la estrategia del &ldquo;jeitinho&rdquo; (del acomodarse con astucia) para nunca decir no y al mismo tiempo poder alcanzar el objetivo que de otra forma jam&aacute;s alcanzar&iacute;an.&nbsp;<br /><span></span>Pero hace ya mucho tiempo surgi&oacute; una fuerte conciencia de la negritud, con la determinaci&oacute;n de rescatar su identidad, su religi&oacute;n y su forma de estar en el mundo. Se trata de establecer el sujeto de la liberaci&oacute;n de las negras y los negros contra su inserci&oacute;n forzada en la inicua historia de la barbarie blanca.&nbsp;<br /><span></span>La historia contada por la mano negra no es una historia contra el blanco; es una historia propia, que no se confunde con la historia de los opresores y esclav&oacute;cratas, aunque est&eacute; ligada dial&eacute;cticamente a ella. Y est&aacute; recorriendo su curso libremente.&nbsp;<br /><span></span>La abolici&oacute;n de los esclavos en 1888 no signific&oacute; la abolici&oacute;n de la mentalidad esclav&oacute;crata, presente en la cultura dominante, que sigue manteniendo a centenares de trabajadores con una relaci&oacute;n an&aacute;loga a la de los esclavos. En enero de 2019 hab&iacute;a 204 empresarios cometiendo ese crimen. Basta leer la reciente obra distribuida en 2019&nbsp;<em>Estudios sobre las formas contempor&aacute;neas de trabajo esclavo</em>&nbsp;(Maud) en la que colaboraron cuarenta y cuatro investigadores, cubriendo gran parte del &aacute;rea nacional, organizada, junto con otros, por el conocido especialista, Ricardo Rezende Figueira. La impresi&oacute;n final es estremecedora.&nbsp;<br /><span></span>&iquest;C&oacute;mo puede existir todav&iacute;a hoy la p&eacute;rfida inhumanidad de seres humanos esclavizando a otros seres humanos?<br /><span></span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El misterioso destino de cada uno]]></title><link><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/el-misterioso-destino-de-cada-uno]]></link><comments><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/el-misterioso-destino-de-cada-uno#comments]]></comments><pubDate>Sat, 19 Jan 2019 04:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.teologos.info/leonardo-boff/el-misterioso-destino-de-cada-uno</guid><description><![CDATA[Cada uno de nosotros tiene la edad del universo que son 13.730 millones de a&ntilde;os. Todos est&aacute;bamos virtualmente juntos en aquel puntito, m&aacute;s peque&ntilde;o que la cabeza de un alfiler, pero repleto de energ&iacute;a y de materia. Ocurri&oacute; la gran explosi&oacute;n, y gener&oacute; las enormes estrellas rojas dentro de las cuales se formaron todos los elementos f&iacute;sico-qu&iacute;micos que componen el universo y todos los seres que lo forman. Somos hijos e hijas de la [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph">Cada uno de nosotros tiene la edad del universo que son 13.730 millones de a&ntilde;os. Todos est&aacute;bamos virtualmente juntos en aquel puntito, m&aacute;s peque&ntilde;o que la cabeza de un alfiler, pero repleto de energ&iacute;a y de materia. Ocurri&oacute; la gran explosi&oacute;n, y gener&oacute; las enormes estrellas rojas dentro de las cuales se formaron todos los elementos f&iacute;sico-qu&iacute;micos que componen el universo y todos los seres que lo forman. Somos hijos e hijas de las estrellas y del polvo c&oacute;smico. Somos tambi&eacute;n la porci&oacute;n de la Tierra viva que ha llegado a sentir, a pensar, a amar y a venerar. Por nosotros la Tierra y el universo sienten que forman un gran Todo. Y nosotros podemos desarrollar la conciencia de esa pertenencia.<br /><span></span>&iquest;Cu&aacute;l es nuestro lugar dentro de ese Todo? M&aacute;s inmediatamente, &iquest;dentro del proceso de la evoluci&oacute;n? &iquest;Dentro de la Madre Tierra? &iquest;Dentro de la historia humana? No nos es dado saberlo todav&iacute;a. Tal vez ser&aacute; la gran revelaci&oacute;n cuando hagamos el paso alqu&iacute;mico de este lado de la vida hacia el otro. Ah&iacute;, espero, todo quedar&aacute; claro y nos sorprenderemos, porque todos estamos umbilicalmente interrelacionados, formando la inmensa cadena de los seres y el tejido de la Vida. Caeremos, as&iacute; lo creo, en los brazos de un Dios-Padre&ndash;y-Madre, de infinita misericordia para quien la necesita por causa de sus maldades, y en un abrazo amoroso eterno para los que se orientaron por el bien y por el amor. Despu&eacute;s de pasar por la cl&iacute;nica de Dios-misericordia, los otros vendr&aacute;n tambi&eacute;n.&nbsp;<br /><span></span>Yo de ni&ntilde;o de pocos meses estaba condenado a morir. Cuenta mi madre, y las t&iacute;as siempre lo repet&iacute;an, que yo ten&iacute;a &ldquo;el macaqui&ntilde;o&rdquo;, expresi&oacute;n popular para la anemia profunda. Todo lo que inger&iacute;a, lo vomitaba. Todos dec&iacute;an en dialecto v&eacute;neto: &ldquo;poareto, va morir&rdquo;: &ldquo;pobrecito, va a morir&rdquo;.&nbsp;<br /><span></span>Mi madre, desesperada, y a escondidas de mi padre que no cre&iacute;a en esas cosas, fue a la rezandera, a la vieja Campa&ntilde;ola. Ella hizo sus rezos y le dijo: &ldquo;dele un ba&ntilde;o con estas hierbas y despu&eacute;s de hacer el pan en el horno, espere hasta que est&eacute; tibio y meta a su hijito dentro&rdquo;. Eso fue lo que hizo mi madre Regina. Me puso sobre la pala de sacar el pan horneado y me meti&oacute; dentro. Y me dej&oacute; all&iacute; un buen rato.&nbsp;<br /><span></span>Y ocurri&oacute; una transformaci&oacute;n. Al sacarme del horno empec&eacute; a llorar, dec&iacute;an, y a buscar el pecho para chupar la leche materna. Despu&eacute;s, mi madre, masticaba en su boca algunas comidas m&aacute;s fuertes y me las daba. Empec&eacute; a comer y a fortalecerme. Sobreviv&iacute;. Y aqu&iacute; estoy, oficialmente viejo, con 80 a&ntilde;os cumplidos.&nbsp;<br /><span></span>Pas&eacute; por varios peligros que podr&iacute;an haberme costado la vida: un avi&oacute;n DC-10 en llamas rumbo a Nueva York; un accidente de autom&oacute;vil contra un caballo muerto en la carretera que me rompi&oacute; todo; un clavo enorme que cay&oacute; sobre mi frente cuando estudiaba en M&uacute;nich, que podr&iacute;a haberme matado si hubiera ca&iacute;do sobre mi cabeza; en los Alpes ca&iacute; en un valle profundo cubierto de nieve y unos campesinos b&aacute;varos, vi&eacute;ndome con el h&aacute;bito oscuro y que me hund&iacute;a cada vez m&aacute;s, me sacaron con una cuerda. Y otros.&nbsp;<br /><span></span>Norberto Bobbio me concedi&oacute; el t&iacute;tulo de&nbsp;<em>doctor honoris causa</em>&nbsp;en pol&iacute;tica por la Universidad de Tur&iacute;n. Entendi&oacute; que la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n hab&iacute;a realizado una contribuci&oacute;n importante al afirmar la fuerza hist&oacute;rica de los pobres. El asistencialismo cl&aacute;sico o la mera solidaridad, manteniendo a los pobres siempre dependientes, es insuficiente. Ellos pueden ser sujetos de su liberaci&oacute;n, cuando concientizados y organizados. Superamos el&nbsp;<em>para</em>&nbsp;los pobres, insistimos en el caminar&nbsp;<em>con</em>&nbsp;los pobres, siendo ellos los protagonistas, y quien pueda y tenga ese carisma viva&nbsp;<em>como</em>&nbsp;los pobres, como lo hicieron tantos, como Dom Pedro Casald&aacute;liga.&nbsp;<br /><span></span>Recuerdo que comenc&eacute; mi discurso de agradecimiento al t&iacute;tulo, concedido por esa notable figura que es Norberto Bobbio, diciendo: &ldquo;vengo de la piedra lascada, del fondo de la historia, cuando a duras penas ten&iacute;amos medios para sobrevivir. Mis abuelos italianos y mi familia desbravaron una regi&oacute;n deshabitada y cubierta de pinares, Conc&oacute;rdia, en los confines de Santa Catarina. Ellos tuvieron que luchar para sobrevivir. Muchos murieron por falta de m&eacute;dicos. Despu&eacute;s fui subiendo en la escala de la evoluci&oacute;n: los 11 hermanos estudiaron, hicieron la universidad, yo pude terminar mis estudios en Alemania. Ahora estoy aqu&iacute; en esta famosa universidad&rdquo;. Y a pedido de Bobbio, hice un resumen de los prop&oacute;sitos de la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n, que tiene como eje central la opci&oacute;n por los pobres contra su pobreza y a favor de la justicia social. Di muchos cursos por todo el mundo, escrib&iacute; bastante, enjugu&eacute; l&aacute;grimas y mantuve fuerte la esperanza de militantes que se frustraban con los rumbos de nuestro pa&iacute;s.&nbsp;<br /><span></span>&iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; mi destino? No lo s&eacute;. Tom&eacute; como lema el que era de mi padre, que lo viv&iacute;a: &ldquo;quien no vive para servir, no sirve para vivir&rdquo;. A Dios la &uacute;ltima palabra.<br /><span></span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La mente vuelta hacia la eternidad: 80 años de vida]]></title><link><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/la-mente-vuelta-hacia-la-eternidad-80-anos-de-vida]]></link><comments><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/la-mente-vuelta-hacia-la-eternidad-80-anos-de-vida#comments]]></comments><pubDate>Fri, 14 Dec 2018 04:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.teologos.info/leonardo-boff/la-mente-vuelta-hacia-la-eternidad-80-anos-de-vida</guid><description><![CDATA[Ma&ntilde;ana, 14 de diciembre, cumplir&eacute; 80 a&ntilde;os de vida. Estoy descendiendo la monta&ntilde;a de la vida.&nbsp;En primer lugar, doy gracias a Dios por haber llegado hasta aqu&iacute; y por haber sobrevivido. De peque&ntilde;o, con s&oacute;lo algunos meses, estaba destinado a morir. En aquellos interiores profundos del Estado brasile&ntilde;o de Santa Catarina, en mi ciudad Conc&oacute;rdia, todav&iacute;a no hab&iacute;a m&eacute;dicos. Todos, desolados, dec&iacute;an: &ldquo;pob [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph">Ma&ntilde;ana, 14 de diciembre, cumplir&eacute; 80 a&ntilde;os de vida. Estoy descendiendo la monta&ntilde;a de la vida.&nbsp;<br /><span></span>En primer lugar, doy gracias a Dios por haber llegado hasta aqu&iacute; y por haber sobrevivido. De peque&ntilde;o, con s&oacute;lo algunos meses, estaba destinado a morir. En aquellos interiores profundos del Estado brasile&ntilde;o de Santa Catarina, en mi ciudad Conc&oacute;rdia, todav&iacute;a no hab&iacute;a m&eacute;dicos. Todos, desolados, dec&iacute;an: &ldquo;pobrecito, va a morir&rdquo;. Mi madre, desesperada, despu&eacute;s de hacer el pan familiar en un horno de piedra, lo dej&oacute; entibiar y sobre una pala de madera me coloc&oacute; unos cuantos minutos all&iacute; dentro. A partir de este intento &uacute;ltimo, mejor&eacute;, y aqu&iacute; estoy, como sobreviviente.&nbsp;<br /><span></span>Pensaba que nunca pasar&iacute;a de la edad de mi padre que muri&oacute; de un infarto fulminante a los 54 a&ntilde;os. Sobreviv&iacute;. Escrib&iacute; un balance a los 50. Despu&eacute;s pensaba que no pasar&iacute;a de la edad de mi madre, que tambi&eacute;n muri&oacute; de infarto con 64 a&ntilde;os. Sobreviv&iacute;. Hice otro balance a los 60. Entonces, estaba seguro de que no llegar&iacute;a a los 70. Sobreviv&iacute;. Tuve que escribir otro balance a los 70. Finalmente, pens&eacute; convencido, de todas maneras: no llegar&eacute; a los 80. Sobreviv&iacute;. Y tengo que escribir otro balance. Como sal&iacute; desacreditado en mis previsiones, ya no hago ninguna previsi&oacute;n m&aacute;s. Cuando llegue la hora que s&oacute;lo &Eacute;l conoce, ir&eacute; alegremente al encuentro del Se&ntilde;or.&nbsp;<br /><span></span>Releyendo los distintos balances, sorprendentemente, y sin intenci&oacute;n previa, veo que hay constantes que atraviesan todas las memorias. Voy a tratar de hacer una lectura de ciego, que s&oacute;lo capta lo que sobresale. Siempre estuve como pose&iacute;do por alguna pasi&oacute;n m&aacute;s fuerte, que me llevaba a hablar y a escribir.&nbsp;<br /><span></span>La primera fue la pasi&oacute;n por la&nbsp;<strong>Iglesia</strong>&nbsp;renovada por el Concilio Vaticano II. Escrib&iacute; mi tesis doctoral en M&uacute;nich:&nbsp;<em>La Iglesia como sacramento</em>;&nbsp;<em>Iglesia: carisma y poder</em>&nbsp;(que me acarre&oacute; el &lsquo;silencio obsequioso&rsquo;) y&nbsp;&nbsp;<em>Eclesiog&eacute;nesis: las CEBs reinventan la Iglesia</em>.&nbsp;<br /><span></span>La segunda pasi&oacute;n fue por el&nbsp;<strong>Jes&uacute;s hist&oacute;rico</strong>, su gesta, que lo llev&oacute; a la cruz. Escrib&iacute;:&nbsp;&nbsp;<em>Jesucristo el Liberador</em>;&nbsp;<em>Nuestra resurrecci&oacute;n en la muerte</em>;&nbsp;<em>El evangelio del Cristo c&oacute;smico</em>;&nbsp;&nbsp;<em>V&iacute;a Crucis de la justicia</em>.&nbsp;<br /><span></span>La tercera pasi&oacute;n fue por san&nbsp;<strong>Francisco de As&iacute;s</strong>, el primero despu&eacute;s del &uacute;ltimo (Jes&uacute;s). Escrib&iacute;:&nbsp;&nbsp;<em>Francisco de As&iacute;s: ternura y vigor</em>;&nbsp;<em>San Francisco: nostalgia del Para&iacute;so</em>;&nbsp;<em>Comentario a su Oraci&oacute;n por la Paz</em>.&nbsp;<br /><span></span>La cuarta pasi&oacute;n fue por los&nbsp;<strong>pobres y oprimidos</strong>. Naci&oacute; la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n y escrib&iacute;:&nbsp;<em>Teolog&iacute;a del cautiverio y de la liberaci&oacute;n</em>;&nbsp;<em>El caminar de la Iglesia con los oprimidos</em>; y, junto con mi hermano Fray Clodovis, escribimos&nbsp;<em>C&oacute;mo hacer teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n</em>.&nbsp;<br /><span></span>La quinta pasi&oacute;n fue por la&nbsp;<strong>Madre Tierra</strong>, superexplotada. Escrib&iacute;:&nbsp;<em>La opci&oacute;n Tierra: la soluci&oacute;n a la Tierra no cae del cielo</em>;&nbsp;<em>El Tao de la liberaci&oacute;n: ecolog&iacute;a de la transformaci&oacute;n</em>, junto con Mark Hathaway;&nbsp;<em>C&oacute;mo cuidar la Casa Com&uacute;n</em>.&nbsp;<br /><span></span>La sexta pasi&oacute;n fue por la&nbsp;<strong>condici&oacute;n humana sapiente y demente</strong>. Escrib&iacute;:&nbsp;<em>El destino del hombre y del mundo</em>;&nbsp;&nbsp;<em>El &aacute;guila y la gallina: una met&aacute;fora de la condici&oacute;n humana</em>;&nbsp;&nbsp;<em>El despertar del &aacute;guila: lo dia-b&oacute;lico y lo sim-b&oacute;lico en la construcci&oacute;n de la realidad</em>;&nbsp;&nbsp;<em>Saber cuidar</em>;&nbsp;&nbsp;<em>El cuidado necesario</em>;&nbsp;&nbsp;<em>Femenino-Masculino</em>, con Rose-Marie Muraro;&nbsp;&nbsp;<em>El ser humano como proyecto infinito</em>.&nbsp;<br /><span></span>La s&eacute;ptima pasi&oacute;n fue por la&nbsp;<strong>vida del Esp&iacute;ritu</strong>: traduje la obra principal del m&iacute;stico Maestro Eckhart; retraduje actualiz&aacute;ndola&nbsp;<em>La Imitaci&oacute;n de Cristo</em>, de 1441, a&ntilde;adi&eacute;ndole una parte nueva;&nbsp;<em>El seguimiento de Cristo</em>;&nbsp;&nbsp;<em>Experimentar a Dios hoy</em>;&nbsp;<em>La Sant&iacute;sima Trinidad es la mejor comunidad</em>;&nbsp;<em>El Esp&iacute;ritu Santo: fuego interior, dador de vida y padre de los pobres</em>&nbsp;;&nbsp;<em>Espiritualidad: un camino de transformaci&oacute;n</em>.&nbsp;<br /><span></span>He publicado cerca de cien libros. Es trabajoso, con s&oacute;lo 27 letras, componer las palabras, y despu&eacute;s con las palabras formular las frases, y por fin con las frases concebir el contenido pensado de un libro. Cuando me preguntan: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; haces en la vida?&rdquo;, respondo: &ldquo;soy un trabajador como cualquier otro, como un carpintero o un electricista. S&oacute;lo que mis instrumentos son muy sutiles: apenas 27 letras&rdquo;.&nbsp;<br /><span></span>&ldquo;&iquest;Y qu&eacute; es lo que pretendes con tantas letras?&rdquo; Respondo: &ldquo;s&oacute;lo, pensar, en sinton&iacute;a, las preocupaciones mayores de los seres humanos, a la luz de Dios; suscitar en ellos la confianza en las potencialidades escondidas dentro de ellos mismos, para encontrar soluciones. Intentar llegar al coraz&oacute;n de las personas, para que tengan compasi&oacute;n por el sufrimiento injusto del mundo y de la naturaleza, para que nunca desistan de mejorar siempre la realidad, comenzando por mejorarse a s&iacute; mismos. Para que, independientemente de su condici&oacute;n moral, se sientan siempre en la palma de la mano de Dios-Padre-Madre de infinita bondad y misericordia.&nbsp;<br /><span></span>&ldquo;&iquest;Han valido la pena tantos sacrificios para escribir?&rdquo;. Respondo con el poeta Fernando Pessoa: &ldquo;Todo vale la pena si el alma no es peque&ntilde;a&rdquo;. Me esforc&eacute; para que no fuese peque&ntilde;a. Dejo a Dios la &uacute;ltima palabra. Ahora en el atardecer de la vida, reviso los d&iacute;as pasados, y tengo la mente vuelta hacia la eternidad...<br /><span></span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Satisfacción de las necesidades fundamentales]]></title><link><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/satisfaccion-de-las-necesidades-fundamentales]]></link><comments><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/satisfaccion-de-las-necesidades-fundamentales#comments]]></comments><pubDate>Thu, 28 Jan 2016 03:26:20 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.teologos.info/leonardo-boff/satisfaccion-de-las-necesidades-fundamentales</guid><description><![CDATA[El ser humano es, por naturaleza, un ser de muchas carencias. Necesita un gran empe&ntilde;o para atenderlas y as&iacute; poder vivir, no miserablemente, sino una vida de calidad. Tras cada necesidad se esconde un temor y un deseo: el deseo de poder satisfacerla de la forma m&aacute;s satisfactoria posible y el temor de no conseguirlo y entonces sufrir. Quien tiene, teme perder: quien no tiene, desea tener. As&iacute; es la dial&eacute;ctica de la existencia.Maestros de las m&aacute;s diferentes [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:left;">El ser humano es, por naturaleza, un ser de muchas carencias. Necesita un gran empe&ntilde;o para atenderlas y as&iacute; poder vivir, no miserablemente, sino una vida de calidad. Tras cada necesidad se esconde un temor y un deseo: el deseo de poder satisfacerla de la forma m&aacute;s satisfactoria posible y el temor de no conseguirlo y entonces sufrir. Quien tiene, teme perder: quien no tiene, desea tener. As&iacute; es la dial&eacute;ctica de la existencia.<br /><span></span>Maestros de las m&aacute;s diferentes tradiciones de la humanidad y de las ciencias de lo humano convergen m&aacute;s o menos en las siguientes necesidades fundamentales:&nbsp;<br /><span></span>Tenemos&nbsp;<em>necesidades biol&oacute;gicas</em>: en una palabra, necesitamos comer, beber, vestirnos y tener seguridad. Gran parte del tiempo lo empe&ntilde;amos en atender tales necesidades. Las grandes mayor&iacute;as de la humanidad las satisfacen de forma precaria, o por falta de trabajo o porque la solidaridad y la compasi&oacute;n son bienes escasos. La primera petici&oacute;n del Padrenuestro es el pan de cada d&iacute;a, porque el hambre no puede esperar.&nbsp;<br /><span></span>Pero no pedimos a Dios que haga milagros cada d&iacute;a y as&iacute; nos evite producir el pan. Pedimos que los climas y la fertilidad de los suelos sean favorables y que haya cooperaci&oacute;n en la producci&oacute;n y en la distribuci&oacute;n de los alimentos. S&oacute;lo entonces exorcizamos el miedo y atendemos a nuestro deseo b&aacute;sico.&nbsp;<br /><span></span>Adem&aacute;s, tenemos&nbsp;<em>necesidad de seguridad</em>: podemos enfermar y sucumbir a peligros que nos quitan la vida. Pueden provenir de la naturaleza, de las tempestades, de los rayos, de las sequ&iacute;as prolongadas, de los deslizamientos de tierra, de todo tipo de accidentes. Pueden provenir, principalmente, del propio ser humano que no s&oacute;lo tiene dentro de s&iacute; el instinto de vida sino tambi&eacute;n el instinto de muerte; puede perder el autocontrol y eliminar al otro. Todo esto nos produce miedo. Y tenemos la esperanza de sortearlo. El hecho de haber vivido en las cavernas y despu&eacute;s en casas muestra nuestra b&uacute;squeda de seguridad.&nbsp;<br /><span></span>La realidad es que nunca controlamos todos los factores. Siempre podemos ser v&iacute;ctimas inocentes o culpadas. Y entonces clamamos a Dios, no para que nos saque del borde del abismo, sino para que nos d&eacute; coraje para evitarlo y sobrevivir.&nbsp;<br /><span></span>Tenemos, en tercer lugar,&nbsp;<em>necesidad de pertenencia</em>: somos seres societarios. Pertenecemos a una familia, a una etnia, a un determinado lugar, a un pa&iacute;s, al planeta Tierra. Lo que hace penoso el sufrimiento es la soledad, el no poder contar con un hombro amigo y una mano acogedora. Como somos frutos del cuidado de nuestras madres que nos llevaron en sus brazos, queremos morir dando la mano a alguien pr&oacute;ximo o a quien nos ama.&nbsp;<br /><span></span>En el fondo del abismo existencial clamamos por la madre o por Dios. Y sabemos que &Eacute;l nos atiende porque es sensible a la voz de sus hijos e hijas y siente el latir de nuestro coraz&oacute;n atemorizado. Ser reducido a la soledad es ser condenado al infierno existencial y a la ausencia de cualquier comuni&oacute;n. Por eso es importante satisfacer el sentimiento de pertenencia, de lo contrario nos sentimos cual perros abandonados vagando por el mundo.&nbsp;<br /><span></span>En cuarto lugar, tenemos&nbsp;<em>necesidad de autoestima</em>. No basta existir. Necesitamos que nuestra existencia sea acogida, que alguien con sus palabras y actos nos diga: &laquo;s&eacute; bienvenido a nuestro medio, t&uacute; cuentas para nosotros&raquo;. El rechazo nos hace tener, aun vivos, la experiencia de muerte. Necesitamos, pues, ser reconocidos como personas, con nuestras diferencias y particularidades. De lo contrario, somos como una planta sin nutrientes que se va mustiando hasta morir. Qu&eacute; importante es cuando alguien nos llama por nuestro nombre y nos abraza. Nos devuelve nuestra humanidad negada y podemos seguir adelante con esperanza y sin miedo.&nbsp;<br /><span></span>Finalmente, tenemos&nbsp;<em>necesidad de autorrealizaci&oacute;n</em>. Este es el gran anhelo y desaf&iacute;o del ser humano: poder realizarse a s&iacute; mismo y volverse humano. &iquest;Qu&eacute; es lo humano del ser humano? No lo sabemos exactamente porque hasta lo inhumano pertenece a lo humano. Somos un misterio para nosotros mismos. No es que no sepamos nada de lo humano. Al contrario, cuanto m&aacute;s sabemos, m&aacute;s se ampl&iacute;an las dimensiones de aquello que no sabemos. Tenemos saudades de las estrellas de donde venimos.&nbsp;<br /><span></span>Pero sabemos lo suficiente para descubrirnos como seres de apertura, al otro, al mundo y al Todo. Somos seres de deseo ilimitado. Por m&aacute;s que busquemos un objeto que sacie nuestro deseo, no lo encontramos entre los seres de nuestro alrededor. Deseamos al Ser esencial y nos topamos solo con entes accidentales. &iquest;C&oacute;mo, entonces, vamos a conseguir autorrealizarnos si nos percibimos como un proyecto infinito?&nbsp;<br /><span></span>En este af&aacute;n gana sentido hablar de Dios como el Ser esencial y el oscuro objeto de nuestro deseo infinito. S&oacute;lo &Eacute;l llena las caracter&iacute;sticas del Infinito, adecuadas a nuestro proyecto infinito. Autorrealizarse, por lo tanto, implica envolverse con Dios. Envolverse con Dios es despertar la espiritualidad en nosotros, aquella capacidad de sentir una Energ&iacute;a poderosa y amorosa que atraviesa toda la realidad. Es poder ver en la ola, el mar y en la gota de agua, la inmensidad del Amazonas. Espiritualidad es sentir el hambre y la sed de un &uacute;ltimo refugio, un sentirse seguro en los brazos de alguien en quien se conf&iacute;a, donde, por fin, todas nuestras necesidades ser&aacute;n satisfechas, donde mueren todos los temores y podremos descansar.&nbsp;<br /><span></span>Mientras no elaboremos en nosotros ese Centro, nos sentiremos siempre en la prehistoria de nosotros mismos; seres enteros pero inacabados y en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, frustrados.&nbsp;<br /><span></span>Cuando entramos en comuni&oacute;n con el Ser esencial por la entrega silenciosa e incondicional, por la oraci&oacute;n y por la meditaci&oacute;n, abrimos un manantial de energ&iacute;as incomparable e insustituible. El efecto es la pura alegr&iacute;a, la levedad de la vida, la bienaventuranza posible a los caminantes.<br /><span></span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El comunismo ético de Oscar Niemeyer]]></title><link><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/el-comunismo-etico-de-oscar-niemeyer]]></link><comments><![CDATA[https://www.teologos.info/leonardo-boff/el-comunismo-etico-de-oscar-niemeyer#comments]]></comments><pubDate>Thu, 21 Jan 2016 03:22:34 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.teologos.info/leonardo-boff/el-comunismo-etico-de-oscar-niemeyer</guid><description><![CDATA[No tuve muchos encuentros con Oscar Niemeyer, pero los que tuve fueron largos y densos. &iquest;De qu&eacute; iba a hablar un arquitecto con un te&oacute;logo sino sobre Dios, sobre religi&oacute;n, sobre la injusticia de los pobres y sobre el sentido de la vida?&nbsp;En nuestras conversaciones sent&iacute;a a alguien con una profunda saudade de Dios. Me envidiaba porque, considerado por &eacute;l una persona inteligente, aun as&iacute; cre&iacute;a en Dios, cosa que &eacute;l no consegu&iacute; [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:left;">No tuve muchos encuentros con Oscar Niemeyer, pero los que tuve fueron largos y densos. &iquest;De qu&eacute; iba a hablar un arquitecto con un te&oacute;logo sino sobre Dios, sobre religi&oacute;n, sobre la injusticia de los pobres y sobre el sentido de la vida?&nbsp;<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>En nuestras conversaciones sent&iacute;a a alguien con una profunda saudade de Dios. Me envidiaba porque, considerado por &eacute;l una persona inteligente, aun as&iacute; cre&iacute;a en Dios, cosa que &eacute;l no consegu&iacute;a. Pero yo lo tranquilizaba dici&eacute;ndole: lo importante no es creer o no creer en Dios, sino vivir con &eacute;tica, amor, solidaridad y compasi&oacute;n por los que m&aacute;s sufren. Pues al atardecer de la vida, lo que cuenta son esas cosas. Y en este punto &eacute;l estaba muy bien situado. Su mirada se perd&iacute;a a lo lejos con un leve brillo.&nbsp;<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>Una vez se impresion&oacute; sobremanera cuando le dije esta frase de un te&oacute;logo medieval: &laquo;Si Dios existe como existen las cosas, entonces Dios no existe&raquo;. Y &eacute;l replic&oacute;: &laquo;&iquest;qu&eacute; significa eso?&raquo; Le respond&iacute;: &laquo;Dios no es un objeto que puede ser encontrado por ah&iacute;; si fuese as&iacute;, ser&iacute;a una parte del mundo y no Dios&raquo;. Pero entonces, pregunt&oacute; &eacute;l: &laquo;&iquest;y qu&eacute; es ese Dios?&raquo; Y yo casi susurrando le dije: &laquo;Es una especie de Energ&iacute;a poderosa y amorosa que crea las condiciones para que las cosas puedan existir; es m&aacute;s o menos como el ojo: ve todo pero no puede verse a s&iacute; mismo; o como el pensamiento: la fuerza por la cual el pensamiento piensa, no puede ser pensada&raquo;. &Eacute;l se qued&oacute; pensativo, pero continu&oacute;: &laquo;&iquest;la teolog&iacute;a cristiana dice eso?&raquo; Y respond&iacute;: &laquo;lo dice, pero tiene verg&uuml;enza de decirlo, porque entonces deber&iacute;a callar m&aacute;s que hablar: y se pasa la vida hablando, especialmente los papas&raquo;. Pero le consol&eacute; con una frase atribuida a Jorge Luis Borges, el gran argentino: &laquo;La teolog&iacute;a es una ciencia curiosa: en ella todo es verdadero, porque todo es inventado&raquo;. Le hizo mucha gracia. Y m&aacute;s gracia encontr&oacute; en una bonita&nbsp;<em style="">trouvaille</em>&nbsp;de un barrendero de R&iacute;o, el famoso Gari Sorriso: &laquo;Dios es el viento y la luna; es la din&aacute;mica del crecer; es aplaudir a quien sube y ayudar a quien baja&raquo;. Sospecho que Oscar no tendr&iacute;a dificultad en aceptar a ese Dios tan humano y tan pr&oacute;ximo a nosotros.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>Sonri&oacute; suavemente y yo aprovech&eacute; para decir: &laquo;&iquest;No es lo mismo con su arquitectura? En ella todo es bonito y sencillo, no porque sea racionalismo sino porque todo es inventado y fruto de la imaginaci&oacute;n&raquo;. En esto estuvo de acuerdo, a&ntilde;adiendo que para la arquitectura se inspiraba m&aacute;s leyendo poes&iacute;a, novela y ficci&oacute;n que entreg&aacute;ndose a elucubraciones intelectuales. Y le dije: &laquo;en la religi&oacute;n es m&aacute;s o menos lo mismo: la grandeza de la religi&oacute;n es la fantas&iacute;a, la capacidad ut&oacute;pica de proyectar reinos de justicia y cielos de felicidad. Y grandes pensadores modernos de la religi&oacute;n como Bloch, Goldman, Durkheim, Rubem Alves y otros no dicen otra cosa: nuestro error fue colocar la religi&oacute;n en la raz&oacute;n cuando su nicho natural se encuentra en el imaginario y en el principio de la esperanza. Ah&iacute; ella muestra su verdad y nos puede inspirar un sentido de vida&raquo;.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>Para m&iacute; la grandeza de Oscar Niemeyer no est&aacute; solamente en su genialidad, reconocida y alabada en el mundo entero, sino en su concepci&oacute;n de la vida y en la profundidad de su comunismo. Para &eacute;l &laquo;la vida es un soplo&raquo;, leve y pasajero, pero un soplo vivido con total entereza. Ante todo, la vida para &eacute;l no era puro disfrute, sino creatividad y trabajo. Trabaj&oacute; hasta el final, como Picasso, produciendo m&aacute;s de 600 obras. Y, como era un ser completo, cultivaba las artes, la literatura y las ciencias. &Uacute;ltimamente se hab&iacute;a puesto a estudiar cosmolog&iacute;a y f&iacute;sica cu&aacute;ntica. Se llenaba de admiraci&oacute;n y de asombro ante la grandeza del universo.&nbsp;<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>Pero m&aacute;s que nada cultiv&oacute; la amistad, la solidaridad y el aprecio a todos. &laquo;Lo importante no es la arquitectura&raquo; repet&iacute;a muchas veces, &laquo;lo importante es la vida&raquo;. Pero no cualquier vida; la vida vivida en busca de la transformaci&oacute;n necesaria que supere las injusticias contra los pobres, que mejore este mundo perverso, vida que se traduzca en solidaridad y amistad. En el&nbsp;<em style="">Jornal do Brasil</em>&nbsp;del 21/04/2007 confesaba: &laquo;Lo fundamental es reconocer que la vida es injusta y solo d&aacute;ndonos las manos, como hermanos y hermanas, podemos vivirla mejor&raquo;.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>Su comunismo est&aacute; muy pr&oacute;ximo al de los primeros cristianos, referido en los Hechos de los Ap&oacute;stoles en los cap&iacute;tulos 2 y 4. Ah&iacute; se dice que &ldquo;los cristianos todo lo pon&iacute;an en com&uacute;n y no hab&iacute;a pobres entre ellos&rdquo;. Por lo tanto, no era un comunismo ideol&oacute;gico sino &eacute;tico y humanitario: compartir, vivir con sobriedad, como siempre vivi&oacute;, despojarse del dinero y ayudar a quien lo necesitase. Todo deber&iacute;a ser com&uacute;n. A un periodista que le pregunt&oacute; si aceptar&iacute;a la p&iacute;ldora de la eterna juventud, le respondi&oacute; coherentemente: &laquo;la aceptar&iacute;a si fuese para todo el mundo; no quiero la inmortalidad s&oacute;lo para m&iacute;&raquo;.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>Un hecho, que se me qued&oacute; grabado, ocurri&oacute; a principios de los a&ntilde;os 80 del siglo pasado. Estando Oscar en Petr&oacute;polis, me invit&oacute; a almorzar con &eacute;l. Yo hab&iacute;a llegado ese mismo d&iacute;a de Cuba donde junto con Frei Betto dialog&aacute;bamos desde hac&iacute;a a&ntilde;os, a petici&oacute;n de Fidel Castro, con distintos escalones del gobierno (siempre vigilados por el SNI) para ver si los sac&aacute;bamos de la concepci&oacute;n dogm&aacute;tica y r&iacute;gida del marxismo sovi&eacute;tico. Eran tiempos tranquilos en Cuba que, con el apoyo de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, pod&iacute;a llevar adelante sus espl&eacute;ndidos proyectos de salud, de educaci&oacute;n y de cultura. Le cont&eacute; que, por todos los lados por donde hab&iacute;a ido en Cuba, nunca encontr&eacute; favelas sino una pobreza digna y laboriosa. Le cont&eacute; mil cosas de Cuba que, seg&uacute;n Frei Betto, en esa &eacute;poca era &laquo;una Bah&iacute;a que hab&iacute;a resultado&raquo;. Sus ojos brillaban. Casi no com&iacute;a. Se llenaba de entusiasmo al ver que, en alg&uacute;n lugar del mundo, su sue&ntilde;o de comunismo podr&iacute;a, al menos en parte, ganar cuerpo y ser bueno para las mayor&iacute;as.&nbsp;<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>Cu&aacute;l no ser&iacute;a mi sorpresa cuando, dos d&iacute;as despu&eacute;s, apareci&oacute; en la&nbsp;<em style="">Folha de S&atilde;o Paulo</em>, un art&iacute;culo suyo con un bello dibujo de tres monta&ntilde;as con una cruz encima. A cierta altura dec&iacute;a: &laquo;Bajando la sierra de Petr&oacute;polis a R&iacute;o, yo que soy ateo, rezaba al Dios de Frei Boff para que esa situaci&oacute;n del pueblo cubano pudiese un d&iacute;a ser realidad en Brasil&raquo;. Esa era la generosidad c&aacute;lida, suave y radicalmente humana de Oscar Niemeyer.&nbsp;<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>Guardo un recuerdo perenne de &eacute;l. Adquir&iacute; de Darcy Ribeiro, de quien Oscar era amigo-hermano, un peque&ntilde;o apartamento en el barrio Alto de Boa-Vista, en el Valle Encantado. Desde all&iacute; se avista toda la Barra de Tijuca hasta el final del Recreio de los Bandeirantes. Oscar reform&oacute; aquel apartamento para su amigo, de tal forma que, desde cualquier lugar, Darcy (que era peque&ntilde;o de estatura) pudiese ver siempre el mar. Hizo un estrado de unos 50 cent&iacute;metros de altura y, como no pod&iacute;a ser de otro modo, con una bella curva de esquina, como ola de mar sobre el cuerpo de la mujer amada. All&iacute; me recojo cuando quiero escribir y meditar un poco, pues un te&oacute;logo debe tambi&eacute;n cuidar de salvar su alma.&nbsp;<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>En dos ocasiones se ofreci&oacute; a dise&ntilde;ar la maqueta de una iglesita para el lugar donde vivo, Araras en Petr&oacute;polis. Lo rechac&eacute; pues consideraba injusto revalorizar mi propiedad con la obra de un genio como Niemeyer. A fin y al cabo, Dios no est&aacute; ni en el cielo ni en la tierra sino all&iacute; donde las puertas est&aacute;n abiertas.&nbsp;<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>La vida no est&aacute; destinada a desaparecer con la muerte sino a transfigurarse alqu&iacute;micamente a trav&eacute;s de la muerte. Oscar Niemeyer solamente ha pasado al otro lado de la vida, al lado invisible. Pero lo invisible forma parte de lo visible. Por eso no est&aacute; ausente, sino presente, aunque invisible. Pero siempre con la misma dulzura, suavidad, amistad, solidaridad y amorosidad que permanentemente lo caracteriz&oacute;. Y ah&iacute; donde est&eacute; estar&aacute; fantaseando, proyectando y creando mundos bellos, curvos y llenos de levedad.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span><br /><br /></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>